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jueves, abril 2, 2026

De 9 de Julio a la Antártida: el trabajo de Eva Noli en el continente blanco

La nuevejuliense que trabaja para el Servicio de Hidrografía Naval participó en la Campaña Antártica de Verano 2025/2026 para medir la cantidad de microplásticos en el suelo de Isla Decepción, que recibe turismo internacional a diario. 

La CAV 2025/2026 fue especial. Primero para Eva “Vita” Noli, quien viajaba por primera vez a la Antártida, luego de soñarlo por más de una década. Y segundo porque en esta oportunidad tres nuevejulienses coincidieron en el Continente Blanco. Eva recuerda con gracia ese primer encuentro. “Fue muy cómico porque llegué a Base Carlini y había una chica (Graciana Willis) esperando a la gente nueva que llegaba de otras bases que me pregunta si era de 9 de Julio y le digo, ‘¿Vos también?’ Y me cuenta que había otra chica más (Angélica Guerriere). Yo no lo podía creer”, contó.

Eva es geóloga, tiene 36 años y trabaja para el Servicio de Hidrografía Naval. Cuenta que allí hace muchas tareas, pero que se especializa en geomática, una disciplina que integra la captura, almacenamiento, procesamiento, análisis y difusión de información geográfica tomada por satélites y sensores remotos entre otras tecnologías. Pero en esta oportunidad viajó hacia el Polo Sur en el marco de un proyecto que aborda distintas problemáticas: “Evaluamos cuál es el impacto antrópico (actividades humanas y su influencia en el medio ambiente) y hacemos mediciones de microplásticos en la isla y comparamos lugares que son muy turísticos con otros lugares que son un poco, entre comillas, más prístinos o más vírgenes».

Su estudio se basó en Isla Decepción, de origen volcánico, que recibe uno o dos cruceros turísticos por día con alrededor de 200 pasajeros, que pueden descender a tierra como parte del itinerario. Al respecto, cuenta que algunos contingentes son respetuosos debido a que no dejan bajar a la tripulación si los científicos están realizando tareas de campo, pero que otros no lo son tanto. “Estábamos muestreando y teníamos a los turistas sacándonos fotos como si fuéramos parte de de la aventura», sentencia.

Más allá de estos momentos de incomodidad le contó a El 9 De Julio todo lo que la sorprendió mientras se encontraba en Antártida. “Recorría prácticamente sola, porque salía a muestrear con un compañero y él se quedaba lejos y de repente estaba súper lejos, en un lugar inhóspito”, contó. “Vita” dice que Decepción es hostil porque es la caldera inundada de un volcán activo, en donde una persona puede tocar agua caliente y agua helada en el mismo lugar. “Vas caminando y sale una fumarola. El volcán está ahí, más vivo que nunca”, dice. 

El nombre de la isla tiene orígenes poco claros. Algunos le adjudican el bautismo a los foqueros que trabajaban allí antes de la Segunda Guerra Mundial, quienes pensaron que era una masa de piedra maciza, pero al descubrir que era “hueca” la llamaron “Isla del engaño” (deception en inglés). Y que por una mala traducción se arrastró el error en castellano.

Esta isla es un cinturón montañoso y para desembarcar en ella hay que ingresar a la caldera por un estrecho llamado Los Fuelles de Neptuno, para llegar a Puerto Foster. Por los suelos calientes y las fumarolas que nombró Eva, la isla puede tener un aspecto brumoso o neblinoso. Y en ella pueden encontrarse lagunas de agua templada, de color verde.

En Decepción existió una base en donde funcionó una estación y un observatorio meteorológico, pero fue desalojada por la actividad sísmica. Luego, en 1950 se agregó un sismógrafo. Posteriormente, en 1967, 1969 y 1970 se registraron erupciones volcánicas. Eva era consciente de esta información: “Yo decía, ‘estoy parada arriba de una bomba’. Y si bien está el monitoreo cuando explota, explota”. De todas formas, cuando la jornada de trabajo terminaba también había tiempo para las sorpresas: “Después de muestrear, me sentaba un rato y observaba a los bichos, los pingüinos, una foca, un lobito. Escuchar como cruje el glaciar. Para mí eso es zarpado”.

“Vita” regresó con todas estas memorias, pero lo que más le gustó fueron los momentos compartidos con sus compañeros, otros científicos y la dotación antártica que, en ocasiones, los llevaban a recorrer y enseñarles sobre el lugar. “Había zonas donde no habíamos podido ir y un chico de la dotación nos hizo un tour en bote”, recuerda. 

«Siempre me gustó. Todo lo que tiene que ver con cosas medio extremas, me llaman la atención»

La experiencia de “Vita” fue intensa aunque breve, ya que la campaña estaba programada para 45 días, pero de un momento a otro cerraron la base y debieron finalizar su trabajo días antes de lo proyectado. Pese al corto periodo de la expedición afirmó que quería conocer Antártida: “Siempre me gustó. Todo lo que tiene que ver con cosas así, hasta incluso medio extremas, me llaman la atención”. Y recordó sus primeros pasos en la geología, que se dieron en un viaje junto a su mamá en Mendoza, cuando ella agarraba “roquitas” todo el tiempo, porque le gustaba. Y memoriza: “A mi mamá le pedía que me compre las revistas que venían con unos minerales. A mi hermana le compraba libritos de historia y a mí eso».

En Isla Decepción, durante más de una década, la temperatura media anual rondaba los -3ºC. Allí, la temperatura mínima absoluta fue tomada el 21 de agosto de 1952 y fue de -30ºC. En contraste con estas temperaturas gélidas, “Vita” se queda con la calidez de las personas. “Yo me vine triste, porque voy a extrañar todo esto, voy a extrañar a toda la gente, la pasividad, observar los animales”, explica.

Cuando Eva recibía fascículos para niños con distintas piedras y posteriormente decidió estudiar geología, no imaginaba hasta dónde llegaría. Además de trabajar en el Continente Blanco, participó en una de las expediciones del Falkor Too en el Mar Argentino, un hito para la historia científica argentina. “Es mucho, es fuerte pero es zarpado. Como profesional y como científico también. Es como que ya está, ¿ahora qué sigue?”, piensa. Según el calendario, aproximadamente en mayo llegarán a su laboratorio las muestras recolectadas en la CAV 2025/2026. Y a futuro seguramente llegarán nuevos destinos por descubrir.

 

TD

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