Con las postrimerías de esta semana se conoció en la comunidad de 9 de Julio una noticia que conmovió al vecindario: Jorge García, conocido como «El Paisano Mireya», falleció a los 73 años de edad en su pueblo natal, Dudignac.
La triste noticia se extendió como sombra sobre los pueblos donde su voz fuera lumbre y, desde luego, en aquellos hogares donde se compartiera la palabra. La comunidad entera quedó huérfana de aquel poeta que supo hacer de la tradición una vida palpitante y cuya ausencia deja un silencio que ninguna reunión fraterna podrá colmar del todo.
Su trayectoria de más de cinco décadas como payador, locutor radial, animador de festivales y conductor de eventos nacionales lo consagró como una de las voces más auténticas de la cultura criolla. Desde los versos aprendidos en Dudignac hasta su reconocida presencia en el Campeonato Federal del Asado en Buenos Aires, Mireya construyó una carrera que amalgamó la autenticidad del paisano con la profesionalidad del comunicador cultural.

ORÍGENES Y FORMACIÓN
Nacido el 14 de mayo de 1953, “El Paisano Mireya” manifestó desde temprana edad una inclinación natural hacia el verso criollo. En su pueblo natal aprendió a enhebrar palabras con la métrica y cadencia propias de la tradición gauchesca. Este aprendizaje temprano le proporcionó las herramientas técnicas y la comprensión profunda del espíritu que anima las manifestaciones culturales populares.
Durante estos años formativos desarrolló habilidades compositivas que lo distinguirían posteriormente. Comenzó a crear poemas criollos que serían utilizados por diversos músicos del género folclórico, revelando una dimensión creativa que complementaba su labor interpretativa. La vida rural le proporcionó el contacto directo con las faenas del campo y las celebraciones tradicionales que vertebraban la vida comunitaria, dotando a su futura labor artística de una autenticidad que el público siempre reconoció y valoró.
LA VOZ DEL CAMPO: SU TRAYECTORIA EN RADIO
En la década de 1990 comenzó su trayectoria radial en LT33 “Radio 9 de Julio”. Durante más de quince años, su programa, emitido cada sábado se convirtió en referente para los amantes del folklore en 9 de Julio y la zona. Su propuesta combinaba música folclórica, payadas, versos y relatos que evocaban el paisaje cultural del campo.
El éxito de Mireya como animador puede decirse que descansaba en la autenticidad de su voz y su persona. Los oyentes percibían que quien les hablaba no era un locutor distante, sino un paisano genuino que compartía con ellos sus saberes y su visión del mundo. Esta conexión emocional transformó el programa en un espacio de encuentro comunitario, un fogón virtual alrededor del cual se reunían semanalmente quienes compartían la valoración de las tradiciones camperas.
ANIMADOR DE TRADICIONES Y HOMBRE DE CAMPO
Paralelamente a su labor en radio, Mireya desarrolló una intensa actividad como animador de eventos relacionados con las tradiciones gauchas. Durante décadas, su presencia se hizo habitual en jineteadas, domas y festivales criollos celebrados en el partido de 9 de Julio y en la diferencias ciudades y pequeñas localidades bonaerenses así como de otras provincias. Como recitador y payador improvisado, demostraba versatilidad artística y dominio de formas poéticas complejas.
Entre los eventos que contaban regularmente con su presencia destacaba la tradicional Jineteada de Reyes Magos del Club Atlético “San Martín”, que convocaba a familias enteras. Su voz, su capacidad para improvisar versos y su conocimiento técnico de las suertes ecuestres lo convirtieron en un animador especialmente valorado.
La autenticidad que caracterizaba su labor artística derivaba de su condición de hombre de campo genuino. Quién nos ocupa, además, trabajó como productor rural y se desempeñó como empleado de ENTEL, específicamente en tareas de instalación de cables para las redes de telefonía. Esta labor en la cuadrilla de telecomunicaciones evidenciaba su espíritu trabajador y su compromiso con el desarrollo comunitario, manteniéndolo en contacto permanente con diversas localidades de la zona.
PROYECCIÓN Y RECONOCIMIENTOS
El talento de “El Paisano Mireya” lo llevó a escenarios de proyección nacional. Su rol más destacado fue como conductor del Campeonato Federal del Asado, evento gastronómico y cultural de gran envergadura realizado en la Avenida 9 de Julio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este campeonato convocaba a un público masivo en el corazón de la capital argentina, constituyendo una celebración de la gastronomía tradicional y de las costumbres asociadas al asado.
La presencia de Mireta en este evento nacional se convirtió en símbolo de la pasión por las tradiciones argentinas. Su capacidad para comunicarse efectivamente con audiencias masivas, manteniendo la autenticidad que caracterizaba sus presentaciones en festivales rurales, demostró su profesionalismo y versatilidad como comunicador. Esta experiencia amplió significativamente su reconocimiento público y consolidó su reputación como uno de los referentes más importantes del movimiento de preservación y difusión de las tradiciones gauchas.
El Concejo Deliberante del Partido de 9 de Julio otorgó a payador un reconocimiento oficial por su trayectoria y su contribución al fomento de la cultura popular. Este reconocimiento institucional validaba públicamente la importancia de una labor realizada durante décadas con discreción, sin estridencias mediáticas ni búsqueda de protagonismo personal.
PALABRAS FINALES
La muerte de Jorge García «El Paisano Mireya» cerró una vida dedicada al servicio de la cultura. Sus restos, velados en Dudignac, fueron acompañados por paisanos, amigos, familiares y admiradores que quisieron rendir homenaje final a quien tanto había dado por mantener vivas las expresiones culturales del campo argentino.
El legado del Paisano Mireya permanecerá vivo en múltiples dimensiones: en los poemas que compuso, en los recuerdos de quienes compartieron con él tardes de jineteada y fogón, en la memoria de quienes lo escucharon animar el Campeonato Federal del Asado. Su labor demuestra que es posible mantener vivas las tradiciones culturales con dedicación y entrega.
La comunidad de Dudignac y 9 de Julio lo evoca hoy con dolor, pero también con el orgullo. Su figura y su voz seguirán resonando donde quiera que se celebre la vida del campo, se cante folklore y se reciten décimas. El Paisano Mireya ha partido, pero su legado permanecerá.


