spot_img
spot_img
20.5 C
Nueve de Julio
miércoles, febrero 28, 2024

Antonio Abel Rodriguez. La vocación de un político de ayer

* Activo dirigente del Radicalismo local, encontró su inspiración en la figura de Ricardo Balbin.
* Legislador Nacional entre 1983 y 1985, fue también concejal y secretario de Gobierno de la Municipalidad de 9 de Julio.
* Hombre de diálogo, se mantuvo fiel a sus convicciones y dejó un recuerdo imperecedero entre quienes lo conocieron.

Aun cuando han transcurrido más de una década desde su fallecimiento, el recuerdo de Antonio Abel Rodríguez se mantiene latente en la comunidad y, desde luego, en las filas del partido político al que perteneció. Dialoguista, de profundas convicciones, abierto a escuchar la opinión ajena, solidario con su comunidad y con las personas más necesitadas, fue siempre partidario del consenso y del respeto hacia quienes profesaran ideas distintas.
Antonio Rodríguez había nacido en 9 de Julio.
En febrero de 2004, en una entrevista que concedió a Diario EL 9 DE JULIO, recordaba: “Mis padres, trabajadores los dos, él conducía un automóvil de alquiler, y mi madre realizaba trabajos de costura. Por entonces, mi familia se componía, además de mis padres, por otros tres hermanos”, prosigue.
“Nos dieron – decía- todo lo que pudieron. Con mucho trabajo y, tal vez, con poco dineros, nos brindaron el alimento, la posibilidad de educarnos y estudiar. Nos enseñaron muchas cosas importantes, nos dieron lecciones de vida para guiarnos por la senda del bien, impulsándonos a ser correctos, llevando siempre la verdad. Hoy les digo a mis hijos que no voy a legarles fortuna; sí, en cambio, la honestidad que hemos mantenido, y la cual nació, justamente, de la iniciativa de nuestros padres”.

LA VOCACION POLITICA
Antonio Rodríguez había sentido el llamado hacia la carrera política, como una vocación, cuando cursaba los estudios secundarios, el tercer año de la Escuela de Comercios y Anexos. En aquellos años admiró a una figura señera del radicalismo de entonces, el doctor Manuel Osores Soler. Él fue, precisamente, quien le propuso ingresar, cuando aún no había cumplido los dieciocho años, al grupo de jóvenes del U.C.R..
“Cumplidos los dieciocho años –rememoraba Rodríguez en la entrevista de 2004-, y terminados los estudios secundarios, me trasladé a Buenos Aires para ingresar a trabajar al Banco de la Nación Argentina, con intenciones de continuar los estudios universitarios en Ciencias Económicas. Por aquellos años sufrimos la persecución del gobierno en turno. Allí concurría a los actos y asambleas que realizaba el radicalismo en Buenos Aires, y seguía participando activamente en 9 de Julio, en esos momentos presidía el cargo de presidente de la Juventud Radical”.
Cuando retornó a 9 de Julio, luego de ser trasladado a las sucursal local del Banco de la Nación, comenzó a trabajar muy intensamente en la vida política del radicalismo. Esta corriente política lo llevó a ocupar diferentes funciones en el comité, como secretario; más tarde, fue elegido concejal y convencional provincial, en otros cargos.

EN EL PERIODISMO
Cuando Emilio César Adobado, propietario y director del Diario “El Orden” decidió vender esa publicación, por mociones de Julio Guerriere, Antonio Rodríguez lo adquirió. Desde entonces comenzó a practicar de lleno una actividad en la que había incursionado en sus horas de estudiante secundario.
“Esta experiencia en el periodismo me sirvió de mucho durante mi vida. Significó una adquisición importante, no a valores económicos, porque los diarios del interior del país han pasado muchas peripecias, pero así en el sentido de todo cuanto puede recoger de bueno”, consideraba.

LEGISLADOR NACIONAL
Si bien, Antonio Rodríguez había sido candidato a senador provincial alrededor de 1973, luego del advenimiento de la Democracia fue elegido Diputado Nacional, asumiendo las funciones el 10 de diciembre de 1983. En noviembre del año siguiente sufrió un grave accidente, viajando junto a Antonio Aita, entonces director de EL 9 DE JULIO, situación que le demandó una larga y penosa recuperación.

BALBIN, UN MODELO
Cierta vez, al solicitársele que mencionara un modelo significativo en su vida, no dudó en indicar al doctor Ricardo Balbín.
“Creo –explicaba Rodríguez, su elección- dentro de lo que puede conocer, que es la expresión máxima de la política. Tenía las condiciones de los grandes hombres de la política universal: austero, sereno, iba con la verdad a todas partes, con un discurso que no ha sido aún superado, no tuvo ambiciones, estaba al servicio de la gente y no del cargo que podía ocupar. Con todo el poder político que poseía dentro del Partido, pudo haber sido legislador cuantas veces lo hubiese deseado; pero, sin embargo, sólo lo fue dos años en toda su carrera política”.

SU FALLECIMIENTO
Antonio Rodríguez falleció en diciembre de 2008, desempeñando la presidencia del Comité local de la Unión Cívica Radical. Sus restos fueron velados en el Salón Blanco de la Municipalidad, por cuya capilla ardiente pasaron importante número de amigos, correligionarios y vecinos, para dar el último adiós a este hombre público. Las enseñas de los edificios municipales y del patio de banderas de la Plaza “General Belgrano”, en aquella jornada, permanecieron izadas a media asta en señal de duelo.

PALABRAS FINALES: SU LEGADO
En aquella entrevista mantenida en 2004, Antonio Rodríguez dejó un profundo mensaje, que bien puede considerarse como parte de su legado hacia las generaciones futuras.
Sobre su militancia en el radicalismo, manifestó: “Siempre lo digo, he nacido radical y moriré siéndolo. A pesar de todo los ofrecimientos que puede tener, en los últimos años, de distintas expresiones políticas que han nacido nuevas. He permanecido indiferente a los ofrecimientos que me han efectuado, pero fiel a mis convicciones inalterables dentro de la Unión Cívica Radical”.
Sobre su concepción respecto de la función pública, dijo: “Pienso que no se debe permitir que quien está en la vereda de enfrente haga las cosas mal. Si comete errores hay que hacérselos notar debidamente. Pero no abusando de eso que está haciendo mal para beneficio propio del opositor”.
“Si entendemos –añadía- a la política como algo propicio para obtener beneficios o ganar galones políticos personales, ello no sirve. La política debe hacer para darle bienestar a la gente, eso es lo importante”.
“En tiempos -rememoraba- en que era secretario municipal, muchos pensaron que como venía de haber ocupado cargos importantes, no iba a cumplir con los horarios y con el trabajo. Con todo, siempre ingresaba a la Municipalidad a las siete de la mañana cuando entraba el resto del personal, y aún antes. Y, me iba, cuando dejaba de atender a la última persona, sin tener en cuenta el color político de ésta”
«No es cuestión de escalar posiciones políticas sin saber. Hay que aprender, saber lo que se debe hacer, darles a nuestros jóvenes los elementos para que puedan ir tomando conocimiento de todo lo que se debe hacer una vez que se ha ingresado a la vida política del país”, sostenía Antonio Rodríguez.

Más noticias