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8 diciembre 2022
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Carlos Mullins. El «Cura Gaucho» que vivió en 9 de Julio y fue capellán a los latinos de Nueva York

* Nacido en el Partido de Lincoln, fue ordenado sacerdote en la Diócesis de Mercedes.
* Vivió en 9 de Julio entre 1957 y 1959, en los años fundacionales de la Diócesis.
* En el pueblo de Pasteur se destacó como fundador de la Cooperativa y del Instituto “Mariano Moreno”.
* Radicado en la Arquidiócesis de Nueva York, en los Estados Unidos, además de la atención de varias parroquias sucesivamente hasta su retiro, ha sido asesor espiritual y colaborador de algunas instituciones relacionadas con la comunidad latina en aquella ciudad.
* Periodista de afición, fue colaborador y corresponsal de EL 9 DE JULIO, publicó en diferentes hojas, tanto en lengua española como en inglés y condujo un espacio radial que podía ser escuchado, en idioma español, por medio de Internet.
* En la ciudad de 9 de Julio ha mantenido una relación de amistad con varios vecinos, entre quienes se contó al director de este Diario, Antonio Aita y a Pablo Román Irigoytía.
* Hoy, con noventa años, sigue dando su testimonio de vida.

El nombre del padre Carlos Alejandro Mullins es bien conocido en la comunidad de 9 de Julio. Durante muchos años sus notas periodísticas fueron leídas por los nuevejulienses en la sección “Semillas de amor” que, Diario EL 9 DE JULIO, publicaba con frecuencia. Las notas llegaban en un sobre, dirigido a Antonio Aita o a Pablo R. Irigoytía, desde Nueva York y referían sobre los temas más variados.
Hace pocos días atrás, en la página de Facebook de la Diócesis de 9 de Julio el padre Mullins, actualmente radicado en los Estados Unidos, fue recordado; pues, aún sigue perteneciendo a esta Iglesia particular que lo cuenta entre los integrantes del clero desde su fundación.
Nacido en Roberts (partido de Lincoln) en 1931, a temprana edad abrazó la vocación sacerdotal. Finalizados sus estudios eclesiásticos fue ordenado Presbítero el domingo 11 de diciembre de 1955, en la catedral de Mercedes, por monseñor Anunciado Serafini, segundo obispo de aquella Diócesis.
Su primera Misa la celebró en la Basílica y Santuario Mariano de Luján al día siguiente, 12 de diciembre de 1955, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.

Carlos Mullins en una fotografía de juventud.

EN LOS ORIGENES DE LA DIOCESIS DE 9 DE JULIO
Inmediatamente después de erigida la Diócesis de 9 de Julio fue llamado, por el primer obispo, monseñor Agustín Herrera, para conformar la curia eclesiástica como secretario y canciller. Los primeros autos y decretos episcopales llevaban su firma acompañando la del obispo diocesano.
Tuvo a su cargo, por mandato de su obispo, la confección de las primeras circulares organizativas y los primeros números del boletín eclesiástico.
Fue el primer asesor de la “Fraterna Ayuda Cristiana” (F.A.C.) era, por entonces, una de las entidades que trabajaba por la asistencia y el auxilio de los más necesitados. El 10 de agosto de 1957, por medio de un auto episcopal dirigido al clero y a los fieles, creaba en la Diócesis la F.A.C. Acompañaron al padre Mullins en la conformación de aquel movimiento, conocidos vecinos nuevejulienses: Carmelo Guaragna, como presidente; Marcos J. Marenco, vicepresidente; Betty Pons, secretaria; José Montero, secretario; Roque D. Gianossi, tesorero; Noemí Wagner, pro-tesorera; Otilia Bonini, María Cortese, Ricardo Durán y Gildo R. Miglierina, vocales.

LA CURA DE ALMAS. FUNDADOR DE INSTITUCIONES
Hacia 1959 fue enviado a la parroquia de Trenque Lauquen y en 1960 era vicario cooperador de la parroquia de Tres Lomas. En esta última, por entonces, se desempeñaba como cura párroco, Emilio Ogñenovich, con el tiempo arzobispo de Mercedes-Luján.
Siendo cura párroco de Pasteur, en la década de 1960 y comienzos de la siguiente, tuvo un rol gravitante en la formación del Instituto “Mariano Moreno”, del cual fue primer presidente de su Comisión Cooperadora.
Fue, asimismo, cofundador de la Cooperativa Limitada de Consumo Popular de Electricidad y Servicios Anexos de Pasteur y el 1º de julio de 1969 fue elegido primer presidente de su Consejo de Administración.
Estuvo también a cargo de la parroquia de San Martín de Porres de Bragado desde 1973 y en la parroquia de Trenque Lauquen desde 1973 hasta 1976.

EN ESTADOS UNIDOS
La demanda cada vez más creciente de sacerdotes de habla hispana en Estados Unidos motivó que, en mayo de 1976, se radique en ese país, donde fue nombrado vicario parroquial en San Juan Crisóstomo, en Bronx.
Poco después, en enero del año siguiente, fundó en la ciudad de Nueva York la “Acción Cultural Argentina” y el 11 de abril de 1977 creó la Comisión Virgen de Luján, siendo su primer vicepresidente. Esta última tenía como propósito preparar la llegada de la imagen de la Virgen de Luján a la ciudad de Nueva York, lograda al mes siguiente. Una vez finalizado su cometido, esa organización se transformó en la Asociación “Nuestra Señora de Luján”, de la cual fue capellán por varios lustros.
La Asociación Virgen de Luján (que junto con la Escuela Argentina de Queens es la institución argentina más antigua en funcionamiento en Nueva York), tuvo una activa participación en la comunidad latina. La Escuela Argentina en Nueva York abrió sus puertas por primera vez el sábado 12 de marzo de 1977.
En cuatro ocasiones propició la entronización de imágenes de la Virgen de Luján en Estados Unidos. La primera llegó el 21 de mayo de 1977. La segunda llegó a la ciudad de Los Ángeles, California, el 20 de mayo de 1984.
La tercera imagen arribó a Washington, DC, el 12 de mayo de 1994. La cuarta imagen, fue entronizada en la Iglesia Santuario Nacional Santa Lucía el 7 de julio de 2018, en una solemne misa que fue celebrada por el cardenal Joseph W. Tobin, arzobispo de Newark. En cada una de esas ocasiones, el padre Mullins tuvo una participación fundamental para lograr concretar el traslado.

LA MISA AL RITMO DEL TANGO
El espíritu gardeliano y el tango han formado parte importante en la vida de este “Cura Gaucho”. El mismo día en que se inauguró el monumento a Gardel, celebró sus Bodas de Oro Sacerdotales con una misa de acción de gracias en la iglesia San Pablo, calle 117, entre las avenidas Park y Lexington, en Manhattan, Nueva York.
Cultor del tango, en 1998, patrocinó la primera Misa al ritmo del tango.
El domingo 24 de mayo de aquel año, en la iglesia de San Patricio de Nueva York, ubicada frente al Rockefeller Center en la Quinta Avenida, uno de los templos más importantes de la ciudad, y tal vez el más visitado, fue estrenada la primera misa en dos por cuatro. Su autor, Francisco Frank Valiente, un músico argentino radicado en los Estados Unidos desde fines de los 70, fue el primero en atreverse en darle al Padre Nuestro, al Ave María y al Aleluya el ritmo de la canción porteña.
La Misa Argentina fue interpretada, en esa ocasión, por un coro de 22 integrantes y una orquesta de 20 músicos que, con sus bandoneones, violines, chelos, guitarras, contrabajo, órgano y piano, hizo resonar el tango y la milonga en la nave neogótica de la iglesia.
El padre Mullins, por entonces párroco de San Patricio, fue quien le facilitó a Valiente los textos oficiales. Al principio, la obra se iba a llamar «Misa Porteña». Pero, a sugerencia de Mullins, le cambió el nombre por «Misa Argentina», porque no la limita sólo a Buenos Aires.

SU LIBRO Y SUS COLABORACIONES PERIODISTICAS
En 2005 publicó el libro «El sueño del inmigrante. Cincuenta años de entrega y servicio», editado por Dunken. Allí recoge riquísimos recuerdos y testimonios que aluden también a su vida en la Argentina y a 9 de Julio.
En la página 157 evoca a su amigo, en el artículo «Pablo Román Irigoytía: una vida al servicio de un ideal».
Varias de las notas recogidas en «El sueño del inmigrante” fueron publicadas, en su momento, en las páginas de EL 9 DE JULIO. El padre Mullins fue corresponsal y colaborador permanente de este Diario y, de hecho, mantuvo una larga amistad con Antonio Aita.

CERCA DE LA MUERTE
El padre Carlos Mullins ha referido, en muchos artículos de su autoría, testimonios autobiográficos. En cierta ocasión afirma que «convencido de que la vida es un gran riesgo, tuve siempre la convicción de que iba a morir joven”.
“En tres ocasiones -dice- vi la muerte muy cercana. Las dos primeras fueron siendo niño, cuando me salvé de una bocha que rozó mi cabeza y cuando logré mantenerme sobre un caballo que salió a todo galope y me salvé de una caída que pudo ser fatal”.
“La tercera -añade- fue piloteando un avión Piper PA 11, desde Trenque Lauquen a Lincoln, el 14 de agosto de 1958, el día en que cumplía 27 años, y me perdí en medio de la niebla, que es lo peor que le puede suceder a un piloto en un avión pequeño. A partir de ese hecho, nunca he vuelto a sentir la cercanía de la muerte y con el paso de los años se desvaneció la idea de morir joven».

PALABRAS FINALES
El padre Mullins jamás se desvinculó de la Diócesis de 9 de Julio. Continúa incardinado en esta con permiso para residir en los Estados Unidos. Toda vez que se ha realizado alguna conmemoración o acto importante ha estado presente. En 2007, por ejemplo, participó de las celebraciones jubilares diocesanas.
Actualmente está retirado pero sigue participando activamente en la vida de las comunidades hispanas en Nueva York. Frecuentemente es entrevistado por los medios de prensa, ocasiones en las cuales siempre muestra su amabilidad.

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