3 diciembre 2021

Como el Ave Fénix

El miércoles por la tarde, la vida nos dio un tremendo sacudón…

Lácteos Aurora ardía en llamas, y todo se había perdido… las palabras de mi hermano en el grupo de WhatsApp fliar fueron, “Se prendió fuego la fábrica, entera… no quedo nada, no quedo una máquina, no quedo nada… les pido oraciones, porque va a ser un volver a empezar desde cero…”

Los relatos que me llegaban por amigos eran estremecedores, cantidad de bomberos trabajando, los empleados desconsolados, la impotencia ante la voracidad con que el fuego había arrasado el sueño y esfuerzo de casi 20 años de trabajo…

El viernes viaje al 9, para abrazar a Martín y Paola, ¿qué más podemos hacer en ocasiones como esta?

A llegar a la fábrica, me encuentro a mi hermano que, mirando la imagen de la Sagrada Familia, me dice “se salvó la nave donde teníamos stockeada la masa, para empezar a elaborar… gorda necesitamos brazos para sacarla… con esto podemos volver a empezar”

Ahí es donde entran Uds., comunidad de 9 de Julio, como un milagro, empezaron a aparecer personas para ayudar, se hicieron filas para bajar la masa, filas para acondicionarla, filas para cargarla, filas…

Filas de personas desinteresadas, a las que la impotencia de lo sucedido, había tocado el corazón y sin pedir nada a cambio, ofrecían sus brazos.

Vi personas mayores barriendo, vi curas enterrados hasta la cintura, haciendo cadena humana, vi políticos arremangados, llenos de hollín, destapando desagües, vi jóvenes de 14 años, con lágrimas en los ojos ayudando, para reconstruir el sueño de una vida digna, vi amigos y vecinos, vi brazos de todas las religiones y colores políticos, abrazando fuerte, este sueño de toda la comunidad.

Vi empresarios ofreciendo sus instalaciones para acopio de la materia prima, vi bomberos trabajando sin fuego, vi personas poniendo protector solar para evitar quemaduras, vi a los empleados de Lácteos Aurora, sin importar el área a la que pertenecieran, trabajar hasta el cansancio, vi municipales con sonrisas.

Alguien me dijo en el trajín, Martin y Paola, lo hicieron de la nada, nunca mendigaron ayuda a la comunidad, siempre lo hicieron en silencio, siempre dispuestos a todo y con todos, ¿cómo no vamos a estar acá?

Estoy segura que Lácteos Aurora resurgirá como el ave fénix, porque con comunidades como la de Uds, lo imposible, se vuelve realidad.

Mi agradecimiento hacia Uds, comunidad de 9 de Julio, es infinito, ojalá existieran en Argentina más ciudades así, donde todos tiremos para el mismo lado, desinteresadamente. SON UN EJEMPLO A SEGUIR

Gracias,

Maria Eugenia Cappelletti

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