26 noviembre 2020

Manuel B. Grego. Un caballero del viejo cuño

Por Héctor José Iaconis

* Pobló estas tierras, donde hoy se extiende el Partido de 9 de Julio, cuando aún los soldados se disputaban el territorio con los malones aborígenes.

* Fue el secretario de la Municipalidad cuando, en 1886, el doctor West se convirtió en el primer intendente.

* Participó activamente en la fundación de la actual ciudad de Carlos Casares y fue el encargado de vender los primeros lotes de tierras en la misma.

* Dedicado a la actividad agropecuaria, en 9 de Julio, fundó una casa de remates, ferias y consignaciones de frutos del país, una de las primeras en su época, que cubría una amplia región de la Provincia.

* Ya radicado en la ciudad de Buenos Aires, participó junto a su hijo Virginio, en la fundación de la empresa manufacturera de cigarrillos «Particulares».

 

Alejado de nosotros por varias generaciones, excluido del vértigo de los tiempos modernos, el personaje histórico que nos ocupa fue un hombre destacado entre sus contemporáneos. Los nuevejulienses de finales del siglo XIX y comienzos del XX, lo respetaban por sus cualidades morales y, sobre todo, por la mesura con que acostumbraba mostrarse, salvo excepciones, frente a cuestiones de la política lugareña.

Siendo niño conoció de cerca la vida en el interior bonaerense cuando aún, visto como un desierto, era considerado entonces como “un lugar idílico  pero siempre  agreste, que debía ser civilizado”[1]. Sin dudas, Manuel B. Greco, también vivió de cerca la dicotomía entre civilización-barbarie, tal como lo veía el pensamiento progresista de la época. Y, en efecto, trabajó a su modo para contribuir a poblar ese espacio que se iría completando paulatinamente con la población inmigrante.

Al redactar los párrafos que siguen, es inevitable preguntarnos ¿qué puede decirnos a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, un hombre que vivió tantas décadas atrás?

Sin dudas, con su biografía, nos mostrará, al menos de manera sucinta o como un cuadro fotográfico que pasa rápidamente ante nuestros ojos, un pasado lejano en el cual, como ahora, también hubo penas, alegrías, luchas y frustraciones.

Nacido el 20 de marzo de 1853, su padre, don Angel Grego (1820-1885), inmigrante italiano, fue uno de los fundadores de ese pueblo. Según un artículo publicado en la revista «Caras y Caretas», don Angel Grego, había sido «uno de los ilustres fundadores de Chivilcoy que, con noble esfuerzo y la inteligencia, cimentó su rápido progreso»[2].

Agricultor de profesión, junto a otros labradores, en mayo de 1854, había elevado a la Sala de Representantes una denuncia sobre los abusos de los enfiteutas que, sin pagar éstos el canon establecido por el Estado, arriendan la tierra pública.

Manuel Braulio Grego se crió en un espacio en el cual se fomentaba la lectura. Si bien, su padre no era una persona de dotes intelectuales, ni mucho menos, poseía una interesante biblioteca, de la cual aún se conservan en esta ciudad  algunos libros con su monograma.

La formación de Manuel estuvo imbuida en dos modelos culturales de su tiempo; identificada con los  paradigmas de civilización que se inspiraban en Europa y en algunos personajes ingleses que, en ciertas novelas sentimentales e históricas de la época, aparecían como ejemplos de sociabilidad, laboriosidad y ciudadanía.

En el Censo Nacional de Población de 1869 aparece viviendo en Chivilcoy, junto a sus padre y hermanas menores.

Vivió el tiempo en que, parecía estar claro que dos colectivos eran presentados como anti-modelos de la civilización: los aborígenes y los gauchos. Conoció, como hombre público y asiduo lector, la transformación del espacio del interior, “considerado en el imaginario del siglo XIX como un desierto que los inmigrantes europeos debían transformar y cuyo vacío debían llenar con su descendencia”[3].

Manuel B. Grego.

EN 9 DE JULIO

Siendo muy joven, Manuel Grego, se vio interesado por la política y adhirió al Autonomismo. En 1874, durante la revolución, tomó parte con el grado de capitán de Guardias Nacionales.

Radicado en el Partido de 9 de Julio, donde poseía un establecimiento rural, fundó más tarde una casa de remates, ferias y consignaciones de frutos del país, una de las primeras en su época y que en sus giros comerciales alcanzó a abarcar una amplia zona del oeste de la provincia de Buenos Aires.

En 9 de Julio  mantuvo una larga relación de amistad con el líder conservador y referente del autonomismo local. Nicolás L. Robbio. Más aún, Don Manuel fue el primer secretario municipal luego de sancionada la Ley Orgánica de las Municipalidades en 1886. En este cargo, desarrolló una interesante tarea organizativa.

Durante su gestión como secretario municipal, que comenzó el 16 de agosto de 1886, levantó el primer registro de vecindad en el Partido. Esta importante iniciativa permitió tomar conocimiento de la población, de la situación de los vecinos y de las particularidades de los diferentes estratos sociales que convivían y conformaban la comunidad a mediados de la década de 1880[4].

Otra labor encomiable desarrollada por Grego, como secretario del intendente West, fue la reorganización del archivo municipal. Tal como lo refiere el historiador Buenaventura N. Vita, en el mismo primaba un gran desorden que hacía completamente dificultoso hallar cualquier documento.

“Con una voluntad -afirma Vita- y una dedicación singular y digna de encomio por todo concepto, Grego, trabajó durante tres meses consecutivos, fuera de las horas de oficina, por la noche y en los días de fiesta haciendo la ordenación, clasificación por materias y por años de todos los documentos útiles del archivo. Los distribuyó en carpetas distintas, para legajarlos luego por año, catalogándolo todo”[5].

Se hizo construir un gran armario biblioteca adecuado para el objeto a que se destinaba. Asimismo, se mandaron imprimir carátulas para las carpetas y para los legajos, dejando como resultado un archivo perfectamente ordenado y catalogado.

Para comprender de la importancia del trabajo archivístico que realizó Grego, bastaría reflexionar un momento sobre la labor que habrá demandado revisar 16.985 documentos y expedientes varios, sobre las cuestiones más diversas, ordenándolos por materias en 401 carpetas legajadas y a su vez en 41 legajos que componen el archivo de veinte años de administración municipal. Además, el secretario consignó de su puño y letra las cifras con catálogo en manos. Esta tarea le demandó contracción, paciencia y una dosis muy grande de buena voluntad, pues lo hizo completamente ad honorem[6].

Hasta 1894 acompañó como secretario, de manera alternada, a los intendentes Tomás West y Nicolás L. Robbio. En 1895 aparecía como secretario del Comité de la Unión Local, corriente política que tenía como principal referente a Nicolás L. Robbio.

Años más tarde, desde enero de 1903 hasta febrero de 1904 se desempeñó como secretario del polémico intendente Rafael Prieto.

En 1899, aunque por breve tiempo, se desempeñó como miembro del Consejo Escolar, ocasión en la cual West era presidente de ese cuerpo.

FUNDADOR DEL CLUB SOCIAL DE 9 DE JULIO

Manuel B. Grego estuvo vinculado a varias instituciones nuevejulienses. Entre ellas se pueden mencionar al denominado Club Social de Nueve de Julio.

Después de varios años de no contar con un centro social, siguiendo el movimiento de renacimiento que se había despertado en el vecindario, entre varios vecinos se lanzó la idea de construir un club social, y para ese objeto se reunieron el 24 de octubre de 1897 en los altos del Hotel Monteverde (primer piso, sobre el hall del Teatro Rossini).

Sello de Manuel B. Grego como rematador en 9 de Julio.

Grego fue uno de los fundadores e integrante de la primera Comisión directiva, junto a otros conocidos vecinos de entonces: el comerciante Salvador  Velarde, el médico Ernesto Carbó, Adolfo Pastorino, el industrial Agustín P. Taurel, el comerciante Germán Moro y el escribano Eduardo A. Mouchard, Manuel B. Grego, entre otros.

EN LA FUNDACION DE CARLOS CASARES

Manuel B. Grego estuvo presente en los momentos iniciales de la fundación del denominado Pueblo «Maya, hoy Carlos Casares. En 1897, en representación de Francisca Maya de Fernández Álvarez, Domingo y Agustín Maya, se presentó ante el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, solicitando la aprobación de la traza del pueblo «Maya» y había comenzado a fundar Antonio Maya, padre de los poderdantes.

Merced a las gestiones realizadas por Grego, el 1º de julio de 1897, el Poder Ejecutivo aprobó el fraccionamiento, ubicado en las inmediaciones de la estación ferroviaria «Carlos Casares». Este sería más tarde el pueblo cabecera del partido, creado por la ley del 8 de enero de 1907, con ese mismo nombre.

Cabe recordar que, una vez delineado el ejido urbano y amojonadas las parcelas del nuevo pueblo, don Manuel Grego, que era martillero público, sacó a la venta esas tierras en un remate público realizado el 12 de marzo de 1907.

EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Después de 1917, los miembros de la familia Grego se habían radicado definitivamente la ciudad de Buenos Aires. Allí, desde hacía varios años, su hijo Virgilio, se venía dedicando a la manufactura de cigarrillos. Más aún, es probable que Manuel haya dejado un poco antes 9 de Julio.

Virginio Grego fundó, el 31 de julio de 1922, la empresa ‘’Manufactura de Tabacos Particular’’, en un pequeño local ubicado en la calle Provincias Unidas 2902 (hoy Juan Bautista Alberdi). Con el correr de los años, ésta se convirtió en una de las principales industrias en su tipo, que a fines de los años 60 sería adquirida por la multinacional Reemtsma de Alemania para luego fusionarse con Massalin y Celasco (dominada por Philip Morris)[7].

Tal como lo sugiera un artículo de «Caras y Caretas», de la década de 1930, don Manuel Grego, “no fue ajeno al desenvolvimiento sorprendente del gran establecimiento en vida de su hijo, al cual supo dedicarle el fruto de su experiencia en los negocios, su maduro consejo y hasta la colaboración efectiva desde puestos directivos”.

Firma autógrafa de Manuel B. Grego.

SU FAMILIA

Manuel Grego había contraído enlace con Juana Mayna en la Parroquia de San Isidro de Chacabuco, el 3 de abril de 1879. De esa unión nacieron doce hijos: Virginio,  Esther Evangelista, Ángel, María Esther, Juana Josefa, Ángela, Manuel Augusto, Raúl; Lidia Elisa, Abel, Elba Helena y Néstor Oscar.

En el acta de matrimonio hay una nota marginal por medio de la cual, con la celebración del matrimonio «quedaban legitimados» los dos hijos mayores, Virginio y Esther, que había nacido antes.

Algunos de sus hijos se casaron con personas vinculadas a 9 de Julio: Virgilio con Consuelo Roberta Prieto (hija de Anastasio Prieto); Angel Grego con Emma Agripina Prieto (hermana de Consuelo, esposa de Virginio); Abel Grego con Clelia Benedetti y María Esther Grego  con Enrique Taurel[8].

Acta del matrimonio de Manuel Grego con Juana Mayna.
Fuente: «Argentina, Buenos Aires, registros parroquiales, 1635-1981,» database with images, FamilySearch (https://familysearch.org), Chacabuco > San Isidro Labrador > Matrimonios 1878-1880 > image 12 of 49; parroquias Católicas (Catholic Church parishes), Buenos Aires Province.

PALABRAS FINALES

Manuel Grego falleció en Buenos Aires en 1937. En el artículo periodístico publicado por “Caras y Caretas”, a modo de obituario, se lo describió como “un caballero del viejo cuño; honorable e inflexible con los dictados de su conciencia recta; amante de nuestras tradiciones y de arraigado sentimiento nacionalista”.

Fue en alto grado disciplinado, afecto al orden y a la puntualidad. Entre las cuatro paredes de su aposento flotaba una admirable serenidad. Hasta en el morir, este varón que conoció de fatigas y horas de tribulación, demostró la nobleza de su vida.

NOTAS

[1] Eugenia Ortiz Gambetta, «Poblar el desierto argentino. Modelos de civilización en la novela de la Organización Nacional », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea], extractos de tesis publicados el 5 de octubre de 2012, disponible en http://journals.openedition.org/nuevomundo/64136 ; DOI : https://doi.org/10.4000/nuevomundo.64136.

[2] Revista “Caras y caretas”, año XL , nº 2044, Buenos Aires, 4 de diciembre de 1937.

[3] Ortiz Gambetta, loc. cit.

[4] Tomás D. West, Memoria de la Intendencia Municipal de Nueve de Julio. Ejercicio de 1887. Presentada al Honorable Concejo Deliberativo por su presidente…, Mercedes, Tipografía “El Oeste de la Provincia”, 1888.

[5] Buenaventura VITA, Crónica Vecinal de Nueve de Julio. 1863-1900. Original mecanógrafo de una versión primitiva de esta obra, circa 1930. Archivo y Museo Histórico “Julio de Vedia” de 9 de Julio.

[6] West, op. cit.

[7] Cfr. Virginio F. Grego, un filántropo con raíces nuevejulienses [En línea], publicado en Diario EL 9 DE JULIO, el 13 de agosto de 2018, diponible en https://www.diarioel9dejulio.com.ar/noticia/92476.

[8] Ibidem.

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