9 agosto 2020

El amor en tiempos de discapacidad

«Tendiendo Redes»

Podría comenzar esta columna escribiendo sobre teorías sociológicas del amor y como los seres humanos escogemos pareja. Escribir sobre aquel macho alfa, dominador, poderoso y jefe de la manada que es preferido por las mujeres, ya que les da seguridad y buenas proyecciones. O de aquella mujer hermosa, de buen cuerpo que es sinónimo de fertilidad y buen sexo que vuelve loco a los hombres. Pero en fin… sería una más de las miles de teorías –unas más discutibles que otras-, que tratan de explicar un fenómeno sin lograr aún ponerse de acuerdo. Por ello, prefiero comenzar esta columna no entregando respuestas, sino más bien haciendo preguntas.
¡Acá voy! Y por favor, tómese algunos segundos antes de responder. ¿Cuántas parejas con algún grado de discapacidad ha tenido en su vida? Lo más probable es que ninguna, por lo que saliéndome del tema del amor de pareja, y ampliando el concepto al amor de amistad le pregunto: ¿cuántos amigos ha tenido en su vida que posean alguna discapacidad?
Bien, me imagino que si usted es frecuente lector de este blog, algún grado de cercanía tendrá con la diversidad y, dentro de ella, con la discapacidad. Teniendo eso en mente, y asumiendo que en general todos nos consideramos o decimos ser tolerantes y abiertos de mente, ¿no le parece raro haber respondido negativamente a mis preguntas?
Tranquilo… sé que en este minuto estará pensando que no es su culpa; que nunca ha conocido a nadie con discapacidad por lo que ni siquiera ha tenido la posibilidad de establecer amistad, y menos una relación amorosa.
Tiene razón. Y le agrego algo más a su reflexión, para no crear conflictos: tal vez tampoco los discapacitados sean tan sociables y se acerquen donde está usted. Entonces hay un empate.
Lo lamentable es que esta lógica es la que gobierna al mundo. La lógica de los pares. Aquella que dice que todos, cual más cual menos, tendemos a juntarnos con personas que consideramos como pares. Gente con nuestro mismo nivel socioeconómico, con nuestra misma profesión, historia, inquietudes, proyecciones, etc. Y así, el círculo se va perpetuando y usted, si no lo es, probablemente nunca se junte con pobres, homosexuales, discapacitados, extranjeros, religiosos, ateos, deportistas o lo que sea. Pero bueno, ese es otro tema y me estoy alejando un poco del amor en la discapacidad.
La cuestión es que por distintas razones, el amor en la discapacidad no es de lo más común. Por lo menos en mi caso, y aunque creo que he tenido algún éxito con las mujeres, creo que el tema de la discapacidad ha pesado mucho para tener aún mas. No sólo me ha hecho sentir muchas veces invisible a los ojos de las mujeres a la hora de escoger pareja, sino que una vez pasado este obstáculo, me he sentido presa de la desconfianza y el temor de sus padres por mi discapacidad: que cómo las voy a mantener… si mis hijos serán discapacitados… que cómo las voy a cuidar…. y tantas cosas más.
Pero como todo, de un problema nace una solución y, por lo menos en mi caso, este problema se transformó en un desafío. Y con orgullo puedo decir que más de una pareja tuve en mi vida, todas mujeres muy especiales, y que hoy en día estoy casado con la más especial de todas.
Pero esto no quita el problema central: ni hombre ni mujeres “normales” tienen a los discapacitados dentro del sueño del príncipe azul.
Una vez más no se ponga a la defensiva… pues dentro del mundo de los discapacitados pasa exactamente lo mismo.
De hecho, yo he escuchado a muchos disca- pacitados decir que prefieren tener parejas “normales”. Y casi por las mismas razones por las que una persona sin discapacidad prefiere tener pareja sin discapacidad. Suena duro pero es así. La discapacidad no es un bien muy apreciado. Y si es hora de hacer confesiones… déjeme decirle que yo tampoco he tenido nunca una pareja con discapacidad. Así que somos muchos los que hablamos más de lo que actuamos.
Como no tengo ninguna teoría concreta del por qué las personas no prefieren a los disca- pacitados como pareja, ni tampoco le puedo ofrecer una respuesta a sus preguntas, sólo dejo el tema para que usted lo piense tanto como lo estoy pensando yo luego de escribir este artículo.
Y bueno, si encuentra alguna respuesta me la dice. Y si algún día conoce a algún discapacitado que posee atributos que le parezcan interesantes –ya que no se trata de escoger a un disca- pacitado sólo como moda o demostración de amplitud y tolerancia-, dele y dese una oportunidad. Tal vez sea una buena experiencia.
Claudio Gregoire (Psicologo y autor de «Puede ser un buen dia)

OTRA HISTORIA……….
El amor es una cuestión de afinidad, de almas y es por eso que sentimos que él y yo nos complementamos de una manera única. Cuando empecé a salir con Julián? comencé a percibir ese prejuicio que había con respecto al amor en personas con discapacidad. Muchas miradas marcaron nuestras salidas e incluso aquellos momentos donde el beso estaba presente.
Sucede que existen muchos mitos vinculados a la discapacidad, este es uno de ellos. Es muy difícil, pero no imposible derrumbar ciertos estereotipos y pensar naturalmente al amor como aquella energía que nos impulsa a crecer. Es fundamental que logremos fracturar aquella imagen equivocada que tenemos sobre las personas con discapacidad, esa que dice que:
-Somos ángeles, seres totalmente asexuados: Esto es erróneo, somos sujetos con derechos con la capacidad y el derecho de tener pareja. La sexualidad no es solamente algo físico, sino también una forma de expresar afecto o sentimientos. Es importante tener en cuenta que la actividad sexual siempre estará controlada por el mayor órgano, nuestro cerebro.
-Las personas con discapacidad somos incapaces de formar una familia, llevar a cabo la maternidad y/o paternidad. Esto es un gran prejuicio, que no solamente viola un derecho, sino que hace que quedemos estancados en un único modelo de familia, sin tener en cuenta la diversidad familiar que existe. La maternidad y/o paternidad va mucho mas allá de una condición física, sino en nuestro deseo brindar amor a nuestros descendientes.
-Tener una discapacidad implica renunciar a nuestros sueños. Nada mas desacertado. El hecho de tener una discapacidad no limita nuestra capacidad de soñar y de concretar nuestras metas. De hecho con Juli de a poco hemos convertido en realidad algunos de los sueños que construimos como pareja.
Son muchos los tabúes que existen en torno a la discapacidad, que entre todos podemos ir derrumbando.
Daiana Nacimen ( miembro de Tendiendo Redes)
TENDIENDO REDES CEL. 2345501103

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