3 julio 2020

Cuando ‘El Matador’ se llamaba Carlos Aguilera

 


Suele ocurrir que en el fútbol hay partidos que, aún antes de jugarse y al margen de cualquier resultado, revisten el carácter de históricos. Pero hay otros, que llegan a la trascendencia después de ocurridos. Como el caso de cuando en cancha de Boca –tablones de madera- en Brandsen y Del Crucero, San Lorenzo –local- le ganaba con calma a Tigre por 2 a 0; pero en los últimos 7 minutos Bernabé Ferreyra con tres pelotazos hizo que Tigre diera vuelta el partido ganando 3 a 2 y Bernabé pasó a ser todo un suceso. Esa tarde, en Boca se vendieron unas cinco mil entradas, pero con los años, millones de porteños afirmaron haber sido espectadores de la tarde que Bernabé Ferreyra saltó a la fama.
Algo parecido ocurrió un caluroso domingo 5 de marzo de 1972 por la tarde en Alta Córdoba, la zona de Instituto de Córdoba. Sólo un puñado de espectadores fue testigo del debut de quien seis años más tarde se consagraría campeón y goleador del Mundial ‘78. Con el tiempo esos testigos se multiplicaron de forma increíble.
El periodista Gustavo Farías supo contar la historia con los sorprendentes detalles del arribo de Mario Alberto «Aguilera» a Alta Córdoba para aquel partido entre Instituto y Argentino Central, un club hoy intervenido y que por aquellos años tomaba parte de los torneos de Primera B de la Liga Cordobesa y algunos de esos detalles se tomaron para esta nota.
Era un partido más de pretemporada. De hecho, Instituto utilizó al cotejo como banco de prueba de jugadores. Pero fue mucho más que eso.
Eduardo Tossolini, era el presidente del club Bell, de Bell Ville y trataba de convencer a un directivo de Instituto de que Mario Kempes era el hombre indicado para suceder a otro goleador de la ciudad de gran paso por Alta Córdoba: Hugo Curioni, transferido a Boca en 1970. Bell Ville es la ciudad cordobesa donde en 1931 se inventó la pelota de fútbol sin tiento, la que revolucionó ese juego por una doble mejora: no sólo eliminó el cordón de cuero, sino que incluyó la válvula de aire. Bell Ville es además la «capital nacional de la pelota de fútbol». La declaración la hizo el Congreso en 2017 en reconocimiento al invento (patentado) de la «superball» (con pico y costuras invisibles).
Lo cierto es que Tossollini dice que dijo: “Mirá, te doy un crack. Se llama Mario Kempes y si no hace un gol antes de los 15 minutos, devolvémelo”.
Se pedía por su pase: tres millones de pesos moneda nacional, unos tres mil dólares de la época, cifra muy alta para un jugador desconocido. Ese domingo 5 de marzo, por la mañana un llamado telefónico a la casa de los Kempes avisó que a Mario lo esperaban por la tarde para probarse en el amistoso con Argentino Central. Nada fuera de lo común. Mario de 17 años era ‘Marito’ y viajó durante tres horas y llegó a Alta Córdoba junto a otros futbolistas que también esperaban ser probados. El técnico de Instituto reunió al grupo y pidió a cada uno que se identificara con nombre y procedencia. “Carlos Aguilera, de Bell Ville”, mintió “el Matador” cuando llegó su turno.
– ¿No conoce a un tal Kempes que vive allí y dicen que es muy bueno? Piden una locura y creen que es un fenómeno, dijo Armando Rodríguez, el técnico de Instituto.
–No señor, no lo conozco, respondió Mario.
Mario optó por mentir para ganarse la oportunidad de mostrarse. Es que el técnico desconfiaba de la recomendación que le habían hecho y él sabía de ella.
“Aguilera” fue destacado por la prensa como la figura de la cancha: “le cometieron un penal y marcó un gol a los 27 minutos”, un poco más tarde de lo prometido por Tossolini. Como dijimos más arriba solo unos pocos espectadores fue testigo del debut de quien seis años más tarde se consagraría campeón y goleador del Mundial ’78.
Según supo contar Farías, Mario jugó tres partidos con identidad falsa. Un anónimo cronista de La Voz del Interior, entusiasmado después de verlo marcar dos goles ante Huracán (ganó la Gloria 6-1), le vaticinó porvenir: “Aguilera, el bisoño centrodelantero bellvillense de Instituto, en una actuación en donde puso en evidencia algunas aptitudes que pueden ser bien aprovechadas en el futuro, se convirtió en el más alto valor del quinteto ofensivo del dueño de casa”.
Finalmente incorporado y ya con su nombre real debutó ante Belgrano por la Copa Neder Nicola. Instituto goleó a los celestes 4-0 y Kempes volvió a sobresalir con otra performance para el recuerdo. Lo que vino después es historia conocida. Ese jugador de nombre falso hacía goles de verdad.
Dos datos para cerrar: una que Mario Alberto Kempes recibió hace unos días un reconocimiento que llegó desde España: fue elegido como el máximo ídolo del Valencia, tras una votación oficial realizada entre los hinchas del club. Y la otra que ningún jugador en la historia de Instituto tuvo la «chapa» de Mario Kempes. «El Matador» debutó como profesional en la Gloria y es el único argentino que además de haber ganado un Mundial fue goleador de una copa del mundo.

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