21 septiembre 2020

Lírida Coca Guiotto. Educar con pasión…

[3 de septiembre de 2011]

* Docente de vanguardia,  introdujo en la década de 1960 las técnicas de aprendizaje que recién comenzaban a desarrollarse.

* Pionera en la utilización del psicodrama como técnica didáctica, su experiencia en este sentido le valió ser designada como miembro titular en el Congreso Internacional de Psicodrama realizado en San Pablo, Brasil.

* Como Orientadora de Padres coordinó grupos de trabajo tanto en 9 de Julio como en Robert y en la zona rural, hasta donde llegaba valiéndose de una avioneta.

* Como directora del Instituto Superior de Formación Docente Nº 4, realizó una encomiable tarea, y le cupo organizar la carrera de Administración de Empresas, creada por entonces.

* Formadora de formadores, supo inculcar a sus alumnos el amor a la enseñanza y la pasión por el trabajo educativo.

Susana Huberman, autora, entre otros, del ya clásico libro, «¿Cómo aprenden los que enseñan? La formación de los formadores» (Editorial Aique, 1992) afirma que, en un docente dedicado a formar a futuros educadores, “el sentido multiplicador y transformador de sus acciones provendrá de la integración entre el mundo de las teorías y el campo de la práctica, de la posibilidad de articular una visión crítica del contexto con la búsqueda de propuestas superadoras, de la unidad entre el pensamiento y la acción cotidiana con que se manifieste el educador que constituye el sujeto de la formación y también del espacio de trabajo que el formador logre construir y legitimar en la institución donde desarrolla sus tareas”.

Precisamente, en su labor docente, Lirida Guiotto de Mazza, a quien sus afectos distinguen con el apodo de “Coca”, conoce esa dimensión sustancia del docente que forma a futuros educadores y, a lo largo de su carrera, pudo lograr ponerlas en prácticas.

“Coca” ha sido una docente de vanguardia que pudo integrar la teoría con la práctica de manera armoniosa, brindando a sus alumnos (futuros docentes) una formación sólida.

Nacida en 9 de Julio el 1º  de enero de 1938, fueron sus padres Antonio Esteban Guiotto y Rosa Teresa Depaoli.

Los años de infancia y adolescencia de “Coca” transcurrieron en esta ciudad, donde cursó sus estudios primarios y secundarios, culminados en la Escuela Nacional de Comercio, donde se recibió de Maestra Normal.

“En la época –recuerda- en que fui alumna del secundario, había mucha distancia entre el profesor y el alumno. Existía una actitud más distante y fría: el docente entraba, daba su clase, hacía pasar al alumno a dar lección y ahí terminaba todo. Faltaba un ida y vuelta, un mayor intercambio entre el alumno y profesor”.

Esa situación y aquel contexto fueron, sin dudas, los que la impulsaron a elegir a la docencia como vocación, para buscar nuevas métodos de enseñanza y aplicarse a una forma de educar diferente.

De su paso por la escuela secundaria, “Coca” guarda un entrañable recuerdo de uno de sus profesores: “Aún –explica- cuando habían pasado muchos años, en ocasión de celebrarse el Día del Maestro, me pregunté sobre cuál era el educador que, en mi formación, recordaba y había quedado grabado en mi corazón. Entonces, vino a mi memoria un profesor de la escuela secundaria, el Doctor Bargiano”.

“Un día, al salir al recreo, me llamó y me preguntó: ‘Guiotto, cómo se sintió hoy en clase’. Hasta entonces, jamás un docente del secundario me había hecho esa pregunta, interesándose por mi formación”, comenta.

SUS PRIMERAS EXPERIENCIAS DOCENTES

La formación universitaria  de Lírida Guiotto transcurrió en La Plata, donde obtuvo el título de Profesora en Ciencias de la Educación,  en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de esa ciudad.

Si bien concluyó sus estudios universitarios en marzo de 1962, aguardó un lapso de tiempo hasta comenzar a desempeñarse en la docencia.

“En un principio, finalizados los estudios, pensaba quedarme en la ciudad de La Plata; pero como mi padre se encontraba enfermo, decidí volver a 9 de Julio para acompañarlo tanto a él como a mi madre”, rememora.

Alrededor de 1964 comenzó a trabajar como suplente en el nivel secundario. De su paso por el nivel medio recuerda, de modo especial, una rica experiencia en el Bachillerato con Orientación Docente, dictando la materia de Historia Social de la Educación”.

Tal como lo consideraba “Coca”, “para dar una materia de esas características se necesitaba trabajar mucho porque, de lo contrario, no se llegaba a los alumnos”.

“Siempre –añade- he tenido como método principal, cuando comencé a trabajar, realizarme un planteo: ‘si yo fuera alumna, ¿cómo me gustaría que me enseñaran?’, a partir de ahí, he sacado todas las técnicas y recursos para enseñar”.

Para Lírida, “la exposición está bien, como un recurso más, pero con ella no se compromete al alumno en el proceso de enseñanza-aprendizaje, haciendo que la enseñanza fluya en una sola dirección, sin que exista un ida y vuelta”.

“Por eso –prosigue- siempre he tratado de buscar los recursos necesarios para que exista ese intercambio en el proceso de aprendizaje. De ahí que,  con las alumnas del Bachillerato con Orientación Docente,  introdujera técnicas de grupo que, en ese momento, recién comenzaban a aplicarse: el Phillips 66, el cuchicheo, la técnica del riesgo y el psicodrama, entre otras».

En la aplicación de la técnica del riesgo, “Coca” buscaba que sus alumnas desentrañaran de un determinado tema la idea principal, la idea secundaria y las estimulaba en la actividad creativa. Es decir, procuraba sacar a la luz la actividad creadora de la alumna, en relación al tema que se estaba estudiando en Historia Social de Educación. En una ocasión, por ejemplo, una alumna que tocaba el piano, llevó al aula la grabación de una obertura de Bach, que se adaptaba al tema que en ese momento se estaba tratando.

La aplicación de esas técnicas, por entonces novedosas, y poco usua- les por los docentes que entonces ejercían en 9 de Julio, le llevó a su implementación en otros órdenes.

“Como –refiere “Coca”- en esa época no se acostumbraba a realizar orientación profesional o, mejor dicho,  lo podía hacer de manera particular quién disponía de recursos económicos, y me encontraba con alumnas de quinto año que, por lo general, no sabían con certeza qué iban a hacer luego de concluir los estudios secundarios, apliqué la Técnica del Riesgo. Con ella las alumnas podían plantear los miedos que sentían a la hora de pensar que debían irse a estudiar y, a partir de allí, analizáramos punto por punto, cada uno de los ítem que habían planteando”.

“ En ese momento, esas mismas técnicas también las apliqué con los padres de los alumnas; de forma tal que ellas pudieran tener el apoyo de sus padres y puedan ver exactamente lo mismo que sus hijas veían”, agrega.

En efecto, Lírida comenzó a aplicar las técnicas de enseñanza en 9 de Julio en tiempos en que todavía se utilizaban métodos más tradicionales. En consecuencia, puede decirse, fue una verdadera pionera, tanto así que, su experiencia en la utilización del psicodrama en la enseñanza, como recurso didáctico, fue invitada a exponer -como miembro titular- en un Congreso Internacional de Psicodrama realizado en San Pablo, en Brasil.

“En ese momento –se acuerda-, en ese Congreso Internacional me referí al Psicodrama como técnica didáctica. Recuerdo que, a la gente que asistió a mi taller, le apliqué esa técnica, asumiendo ellos el rol de alumnos y arrojando un resultado maravilloso”.

Por otra parte, Lírida también se formó como Orientadora de Padres en la Escuela que dirigía la

Licenciada Fanny Levinton de Baranchuk,  autora de muchos trabajos sobre esta temática.

FORMADORA DE EDUCADORES

La mayor experiencia docente de “Coca” Guiotto fue en la especialidad de Asistente Educacional en el Instituto Superior de Formación Docente Nº 4, donde había ingresado hacia 1964.

Una de las características fundamentales de “Coca” como docente, que reconocen todos quienes fueron sus alumnos, es su preocupación por hacer al educando protagonista en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Jamás dudó en acercar a sus alumnos a todas las posibilidades que, en ese tiempo, se disponía. En ese sentido, cabe citar la circunstancia en que organizó en Buenos Aires un cursillo sobre Orientación de Padres para que sus alumnas recibieran la formación directamente de la licenciada Fanny Levinton de Baranchuk y obtener así el certificado de Orientadoras de Padres.

Asimismo, en otra ocasión, para que tuvieran una experiencia directa sobre la labor que realizaban los centros educativos complementarios, los cuales aún no existían en 9 de Julio, se trasladó con sus alumnas a la ciudad de Banfield. Allí funcionaba el primer centro educativo complementario del país y recibieron la formación directa de la creadora de esta experiencia.

DIRECTORA DEL INSTITUTO DE

FORMACION DOCENTE

Lírida Guiotto había sido designada, primero, como regente del Instituto Superior de Formación Docente Nº 4, vespertino, que por entonces funcionaba en el edificio de la Escuela Nº 3. Cuando el profesor Horacio Vizzón, a la sazón, director de ese establecimiento, fue designado Inspector de Educación Superior, “Coca” asumió la dirección.

Su gestión al frente de esta institución educativa fue paradigmática y aún muy recordada tanto por los docentes como por los alumnos que, en esos años, pasaron por esa casa. Durante los años en que estuvo a su cargo, el Instituto Superior de Formación Docente Nº 4 alcanzó un nivel de excelencia.

Lírida fue una directora ejemplar, que mantuvo una cercanía con cada uno de los integrantes del Instituto. Acostumbraba observar las clases de los docentes y, asimismo, cuando los alumnos del magisterio superior debían concurrir a dar sus prácticas, asistía a supervisar si se encontraba el profesor de prácticas observando la clase y ella misma se disponía observar cómo practicaba el futuro docente.

“Una vez –indica- que observaba las clases, me reunía con el profesor y le señalaba lo que estaba adecuado pero, además, le ofrecía mis sugerencias, todo lo cual quedaba asentado en el libro de actuación profesional del docente. Así también, dos veces al año, a cada profesor le escribía una nota en su cuaderno de actuación profesional, destacando la calidad de su trabajo en la tarea docente; porque eso estimula mucho al profesor, reforzando directamente su autoestima”.

“Coca” recuerda que, no pocas veces, “le pedía los profesores que utilicen la tiza y pizarrón, el recurso didáctico más antiguo que existe, pero a la vez el más positivo para la fijación de los conceptos y mediante el cual los alumnos visualizan el lenguaje que está utilizando el docente».

“Siempre consideré que el director de un establecimiento educativo no debe estar encerrado en la dirección, sino en contacto permanente con los alumnos y con los profesores”, señala.

A Lírida Guiotto también le cupo desarrollar una importante labor en la organización de la carrera de Administración de Empresas, creada durante su gestión como directa del Instituto.

SU FAMILIA

Lírida contrajo matrimonio con Ernesto Mazza, oriundo de Buenos Aires, fallecido en 1995. De su hermano “Coco”, mellizo suyo, (fallecido) tiene tres sobrinos. Asimismo, de su hermano Walter, quién vive en esta ciudad, tiene otros dos sobrinos.

PALABRAS FINALES

“Coca” se acogió a los beneficios de la jubilación en 1990; pero, puede decirse, que jamás ha dejado de ser educadora. Tiene en su alma el fuego abrasador de la pasión por la docencia, que lo transmite en su diálogo como un verdadero regalo.

Al pedírsele su consejo hacia el docente de hoy, no dura en recomendar “que cada vez que el docente se dispone a enseñar un tema, se pregunte: ‘¿cómo me gustaría, si fuera alumno, que el profesor me enseñe este tema?, porque a partir de ahí surge la actividad creativa por parte del maestro o del profesor”.

“Siempre le he pedido a los docentes que enseñen con pasión, porque ella estimula en la búsqueda de distintas técnicas y recursos, para lograr la conexión adecuada con el alumno, el contacto directo”, concluye.

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