
En estas líneas recordamos a los canillitas que pasaron por EL 9 DE
JULIO y saludamos a quienes en la actualidad, día a día llevan las
noticias a los hogares de todos los nuevejulienses.
¡FELIZ DIA CANILLITAS!
Canillita
Alerta en la esquina, corriendo tranvías,
atento al llamado de algún comprador,
se pasa las horas, se pasa los días
ni el frío ni el sueño apagan su voz…
Voceando los diarios por las avenidas,
corriendo en la noche se gana su pan,
el único juego que tiene en la vida
es gambetear autos que vienen y van.
Va con los diarios bajo su brazo
buscando siempre un comprador,
cruzando calles no da ni un paso
sin que se escuche su clara voz.
Pájaro suelto hace su nido
todas las noches en un umbral,
cuando el cansancio ya lo ha vencido
cesa su canto de pregonar…
Tango- Música: Daniel López Barreto / Julio César Sanders
Letra: César Vedani
En todo medio de prensa escrito, existe un engranaje vital en la
maquinaria de la edición, sin el cual, el trabajo periodístico no
llegaría a manos del lector: el canillita. Gracias a su noble labor,
día a día, los diarios llegan a manos de sus lectores, aún cuando las
inclemencias del tiempo, sea por el calor, el frío o las lluvias,
dificultan su tarea.
«El 9 de Julio», desde hace más de un siglo, llega a los hogares
nuevejulienses gracias a ese nexo insustituible: el canillita.
A veces jovencito, otras no tanto, el canillita tripulando con rapidez
su bicicleta, cada tardecita olvida por un momento sus preocupaciones
cotidianas, propias de la vida, para marchar a cumplir su trabajo y
dejar el diario en la puerta del lector o entregarlo en sus manos.
A lo largo de de más de cien años, pasaron por «El 9 de Julio»
centenares de canillitas. De muchos de ellos, sus nombres se han
borrado en la bruma del pasado más lejano, pero aún así, se mantiene
inalterable el recuerdo de gratitud frente a la semilla que han ido
sembrando.
Hoy, la tecnología ha renovado diametralmente la producción de los
diarios, la tipografía de plomo dio paso a los más avanzados programas
de diseño gráfico y la vieja impresora plana o la pequeña minerva a
pedal, se hicieron a un costado frente a la maquinarias más modernas.
Pero, sin dudas, los grandes avances tecnológicos no lograron empañar
ni desmerecer el trabajo del canillita que sigue tan vigente como hace
un siglo.
LA HISTORIA
El día del canillita comenzó a festejarse el 7 de noviembre de 1947, en
conmemoración a la fecha de muerte de Florencio Sánchez. Este
dramaturgo uruguayo dio origen a esta denominación en su obra
«Canillita». En ese libro designa así a un chico de piernitas flacas
que vendía diarios.
La primera vez que se escuchó el grito de un vendedor de diarios fue en
1867 cuando anunciaba: “¡La República! ¡La República!”. Éste era el
nombre de un diario de la época que ideó aquella forma de venta
directa. Debido a su éxito, esta costumbre fue adoptada por otros
diarios, creándose así una nueva fuente de trabajo.


