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Nueve de Julio
domingo, octubre 4, 2026

Centenario de la Cámara de Comercio: Asociativismo empresarial y desarrollo local

Trayectoria institucional de la Cámara de Comercio e Industria, Producción y Bienes Raíces de 9 de Julio (1926-2026)

Parte VII: Forjadores de una causa (2)

GERMÁN HERIBERTO CAMOU, ENTRE EL COMERCIO Y LA GESTION PÚBLICA
El año 1945 trajo un breve pero significativo relevo en la presidencia, ejercida entonces por Germán Heriberto Camou, uno de los dirigentes de mayor proyección pública de aquella generación. Nacido en 9 de Julio en 1906, hijo de José F. Camou y de María Mouremble, descendientes de familias vascofrancesas afincadas en la zona de French, Camou se vinculó tempranamente a las actividades comerciales de la ciudad, primero en la sucursal local del Banco Español del Río de la Plata y más tarde como socio de la firma «Spina, Camou y Quatorce», dedicada a la fabricación de carruajes y carrocerías.
Fue, sobre todo, el representante local de la Compañía de Transporte «Expreso Villalonga», con oficina en la avenida Vedia entre Sarmiento y Avellaneda.
Su vocación institucional se manifestó desde muy joven, cuando el 26 de diciembre de 1923 fue uno de los socios fundadores del Foot Ball Club Libertad, del que llegaría a ser presidente.
Hacia 1938 integraba el Círculo Tradicional «Los 25» y se desempeñó como revisor de cuentas titular en la etapa fundacional del 9 de Julio Automóvil Club. En 1945 ocupó la presidencia de la Cámara de Comercio, y en julio de 1946 impulsó con entusiasmo la creación de la Asociación de Bomberos Voluntarios de la ciudad. Su trayectoria pública se completó en la política local, primero como concejal electo en 1942 por la Unión de Defensa Vecinal, y luego como Comisionado Municipal entre el 15 de noviembre de 1945 y el 7 de septiembre de 1947, período en el cual declaró, al asumir el cargo, su voluntad de dar cuenta pública del problema eléctrico «para que sean juzgados los hechos a través de la verdad y justicia».
Fue también un decidido impulsor de la Usina Eléctrica Popular, cuya presidencia ocupó en 1952. Su amigo y colaborador Emilio Naudín lo recordaría años después con palabras elocuentes, afirmando que Camou había sabido actuar «con la suficiente inteligencia a través de las distintas etapas que le tocó vivir, ya sea al frente de la institución o como un miembro más de la misma». Germán Heriberto Camou falleció inesperadamente el 5 de marzo de 1966.

Germán Camou – Luis Grondona.

JOSÉ INSÚA Y LUIS GRONDONA: HACIA UNA NUEVA IDENTIDAD
A Camou lo sucedió, aún en 1945, José Insúa, quien condujo la entidad hasta 1946. Ese año asumió la presidencia Luis Grondona, quien permanecería al frente de la institución hasta 1952, en una etapa de profunda transformación institucional.
Grondona provenía, como su antecesor Gaig, del comercio local: se había desempeñado como encargado del Bazar «El Siglo» hacia fines de la década de 1930, y en 1940 fue incorporado como socio de la firma «Gaig y Ferrere», la misma que integraba José Gaig, de modo que dos de los primeros presidentes de la Cámara quedaron unidos, además de por la conducción sucesiva de la entidad gremial, por la trayectoria compartida en aquella misma casa de comercio. Bajo su conducción se produjo, el 14 de mayo de 1946, uno de los gestos de mayor proyección regional de aquellos primeros tiempos, cuando la entidad reclamó la concreción de la Ruta Nacional N° 5.
Fue también durante aquellos años, en una asamblea extraordinaria celebrada el 27 de noviembre de 1948, que la Sociedad resolvió cambiar su denominación por la de Cámara de Comercio e Industria, Producción y Bienes Raíces de Nueve de Julio, incorporando de manera formal otras actividades económicas, en particular la producción agropecuaria y los bienes raíces, que habían adquirido creciente relevancia en la vida local. La nueva denominación reflejaba una diversificación económica que la ciudad venía experimentando desde hacía años. Un lustro antes, en 1939, la institución había trasladado su sede social desde la calle Nicolás L. Robbio hasta la avenida San Martín, entonces llamada Primer Centenario, donde permanece hasta la actualidad.

LAS BODAS DE PLATA: EL RECONOCIMIENTO DE UNA GENERACIÓN FUNDADORA
La celebración del vigésimo quinto aniversario de la fundación, en octubre de 1951, constituyó el gran acto de reconocimiento público a los protagonistas de aquellos primeros veinticinco años.
El Diario EL 9 DE JULIO, en su edición del miércoles 10 de octubre de 1951, describió los festejos con estas palabras:
«Con gran brillo se cumplió el domingo último el programa preparado por la Cámara de Comercio e Industria para celebrar el aniversario de su fundación».
El domingo 7 de octubre se desarrolló un oficio religioso en la parroquia local, seguido de la colocación de ofrendas florales y placas conmemorativas en el cementerio, entre ellas una en homenaje al primer comerciante de la ciudad, don Emilio Carballeda, y otra en recuerdo de los socios fallecidos. En el frente del edificio social fue descubierta una nueva placa, ante las palabras de Julián Nogales, Ángel Villa y Lorenzo Tello.
El acto central tuvo lugar en un almuerzo servido en el Plaza Hotel, que congregó a más de trescientos comensales, entre damas y caballeros, con la participación de delegaciones llegadas de Pehuajó, Carlos Casares, Henderson, Bragado, Chivilcoy y La Plata. Hicieron uso de la palabra Luis Grondona, presidente en ejercicio de la entidad, y Francisco Caldentey, su primer presidente, junto a Serafín Spina, Ramón Miglierina y Ángel Villa. Cerró los discursos Juan Blassi, presidente de la Cámara de Comercio de la Provincia de Buenos Aires.
La jornada concluyó con visitas a la Usina Eléctrica Popular y a la Fábrica I.M.A.R.A., instalaciones que simbolizaban entonces el crecimiento productivo de 9 de Julio. Aquella tarde de octubre de 1951, en la que se dieron cita el primer presidente y el presidente en ejercicio, veinticinco años después de las veintinueve firmas de 1926, cerró simbólicamente el primer ciclo institucional de la entidad y abrió, al mismo tiempo, el camino hacia las décadas siguientes.

PALABRAS FINALES
Cien años después de aquella asamblea fundacional, los nombres de Francisco Caldentey, Esteban Murillo, José Gaig, Santiago Amerio, Germán Heriberto Camou, José Insúa y Luis Grondona permanecen ligados a una historia que, en sus orígenes, fue apenas la respuesta pragmática de un puñado de comerciantes ante la amenaza del endeudamiento.
La crisis mundial de 1930, la reorganización que salvó a la entidad de su disolución temprana y el compromiso con las causas de infraestructura regional conforman, en conjunto, el relato de una generación fundadora cuyo legado se proyecta hasta el centenario que se celebra en nuestros días.
Recordar sus nombres significa un acto de justicia hacia quienes, con esfuerzo cotidiano y muchas veces silencioso, hicieron posible que la Cámara de Comercio e Industria, Producción y Bienes Raíces de 9 de Julio llegara, cien años después, a ser la casa común del empresariado local.

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