
Este sábado 12 de septiembre se cumple un año de la partida de quien fue, para nosotros, un esposo, padre, abuelo, hermano y amigo entrañable, y para toda una comunidad, un médico profundamente querido y respetado.
Durante muchos años eligió la medicina como una forma de vida. Ejerció su profesión con enorme compromiso y dedicación, siempre dispuesto a estar al lado de quien lo necesitara. Para él, ser médico era una manera de acompañar, de ayudar y de estar al servicio de los demás.
Fueron muchos los pacientes y las familias que encontraron en él una mano tendida.
Fue un hombre de trabajo, de esfuerzo y de convicciones firmes.
Ha pasado un año de su partida y aun lo extrañamos en los momentos compartidos
Lo recordamos con muchísimo amor y cariño, agradecidos por todo lo que nos dio.
Nos dejó un legado que queremos conservar y transmitir: el valor del trabajo, la honestidad, el compromiso con los demás, la humildad, el respeto y la importancia de ser buenas personas. Valores que enseñó mucho más con su ejemplo que con sus palabras.
Héctor querido, te llevamos con nosotros todos los días.
Tu familia.


