A comienzos del siglo XX, la ciudad de 9 de Julio ya contaba con una trama social diversificada por la inmigración europea. Familias de origen español, italiano y de otras procedencias fueron tejiendo, generación tras generación, una identidad local compleja.
Entre esas familias se cuenta la de los Menteguiaga, cuyo itinerario permite observar, en buena medida, el proceso más amplio de arraigo, de ascenso y proyección que caracterizó a buena parte de la inmigración española en la campaña bonaerense. La presente semblanza reconstruye ese itinerario a partir de dos hitos documentales: una singular mención periodística de 1909 a “un niño calculador” de la familia y el legado de Joaquín Menteguiaga, fundador de la rama nuevejuliense del apellido.
EL NIÑO PRODIGIO: ASDRÚBAL J. MENTEGUIAGA Y LA REVISTA “PBT”
El 13 de noviembre de 1909, la revista porteña “PBT” publicó, en su sección dedicada a las provincias, una fotografía del niño Asdrúbal J. Menteguiaga, natural de 9 de Julio, presentándolo bajo el título de «prodigioso calculador». La imagen, incluida junto a otras estampas costumbristas provenientes de distintos puntos del país, dejó testimonio gráfico de una precocidad que, aunque hoy resulta difícil de precisar en sus alcances exactos, bastó para que el niño mereciera un lugar en una de las publicaciones ilustradas de mayor circulación de la Buenos Aires de la época.
Asdrúbal J. Menteguiaga había nacido en 9 de Julio en 1904, hijo de Manuel A. Menteguiaga (oriental) y de la docente Elena Muzio. Por vía materna descendía de Rafael Muzio, prestigioso educador local que se desempeñó como director de la Escuela N.° 1 de la ciudad. Con el tiempo, aquel niño fotografiado por “PBT” dejaría atrás el episodio de su temprana notoriedad para forjarse una trayectoria profesional en la ciudad de Buenos Aires, donde ejerció como escribano.
Su padre, Manuel A. Menteguiaga, se dedicaba al comercio y trabajaba en el almacén de su pariente Joaquín Menteguiaga, figura central de la familia en 9 de Julio y cuya biografía permite comprender el entramado del que también participó la rama de Asdrúbal.

ORÍGENES: DON JOAQUÍN MENTEGUIAGA, LA INMIGRACIÓN Y EL ARRAIGO EN 9 DE JULIO
Joaquín Menteguiaga nació en España en 1860 y llegó al país siendo muy joven. Se estableció en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, donde contrajo matrimonio con Isabel Puyade, con quien tuvo cinco hijos: Juana Amelia, Isabel, Joaquín Teodoro, Magdalena Alejandrina y Edelmira Corina. Otro registro familiar sitúa el enlace en 1891 y menciona a la esposa como Isabel Puyade y Biot Laborde, dato que remite a la misma persona bajo una formulación más completa de su apellido.
Radicado en 9 de Julio, Joaquín Menteguiaga ingresó a trabajar en un comercio que, con el tiempo, llegó a adquirir. A partir de ese establecimiento abrió sucursales y fundó una compañía de seguros, en un proceso de diversificación económica característico de los comerciantes inmigrantes que supieron capitalizar el crecimiento de los pueblos del interior de la provincia hacia fines del siglo XIX.
Su almacén de ramos generales, situado frente a la Plaza “General Belgrano”, era uno de los más fuertes en su tipo en el pueblo.
VIDA COMERCIAL Y COMPROMISO INSTITUCIONAL
La trayectoria de Joaquín Menteguiaga estuvo estrechamente ligada a la Sociedad Española de Socorros Mutuos de 9 de Julio, institución en la que desempeñó sucesivos cargos a lo largo de más de una década. Fue tesorero interino en 1888, vicepresidente y tesorero de la Comisión de Fiestas al año siguiente, vocal en 1891 y vicepresidente en 1892 y en 1895, integrando además la comisión que reunió fondos para asistir a los voluntarios que partían hacia La Habana.
En 1897 ejerció como revisor de cuentas y firmó, ese mismo año, el acta de bendición de las banderas argentina y española, así como del estandarte donado a la institución por la juventud y la comisión directiva. Entre el 9 de enero de 1898 y el 8 de enero de 1899 ocupó la presidencia de la entidad, cargo que, según registra el historiador Henry Aznar, ejerció con honestidad y corrección.
Se lo contó, asimismo, como uno de los primeros socios donantes de la institución, con un aporte de doscientos pesos moneda corriente, suma de significación considerable para la época, y uno de sus primeros proveedores comerciales. El 14 de diciembre de 1895 hizo ingresar a su esposa, Isabel Puyade, como socia de la entidad.

LA DESCENDENCIA: CINCO HIJOS Y SUS DESTINOS
De los cinco hijos del matrimonio Menteguiaga-Puyade, Juana Amelia, nacida en 9 de Julio, falleció soltera y sin descendencia. Isabel, también nacida en la ciudad, contrajo matrimonio en Buenos Aires con el capitán de la Marina de Guerra Ceferino Pouchan; de esa unión nació Mabel Pouchan, doctora en Bioquímica.
Joaquín Teodoro se casó con Mafalda Ginalli. Edelmira Corina, la quinta de los hermanos, falleció soltera.
Magdalena Alejandrina Menteguiaga contrajo matrimonio con Antonino Lucino, escribano en 9 de Julio, diputado provincial por el Partido Demócrata y benefactor del gran poeta y escritor nuevejuliense Enrique Catani. De esta unión nacieron Marta Isabel y Jorge Julio Lucino Menteguiaga.
LAS ESTANCIAS “LA EDELMIRA” Y “SANTA ANA”
Además de sus actividades comerciales y de su participación institucional, Joaquín Menteguiaga fue propietario de dos establecimientos rurales en el partido de 9 de Julio. La estancia “La Edelmira”, ubicada en la localidad de Mulcahy, fue fundada por él en 1895 sobre una superficie de 840 hectáreas.
Su casco principal, destinado a casa de verano, se construyó en 1906, aunque Joaquín Menteguiaga apenas alcanzó a disfrutarlo, ya que falleció pocos años después.
Por otra parte, en La Niña fundó, asimismo, la estancia “Santa Ana”, de 1230 hectáreas.
Joaquín Menteguiaga falleció el 18 de octubre de 1912. Sus restos, junto con los de su esposa Isabel Puyade, fueron depositados bajo el altar del panteón de la «Familia de Joaquín Menteguiaga», situado en la 5ª sección, 1ª manzana, tablón 9, lotes 1 y 2, del Cementerio de la Chacarita, en la ciudad de Buenos Aires.
PALABRAS FINALES
La historia de los Menteguiaga condensa, en el espacio de una sola familia, varios de los procesos que definieron la conformación de nuestra sociedad entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. En efecto, podemos apreciar aquí la llegada de un inmigrante español que edificó, a partir del comercio minorista, un patrimonio diversificado.
El derrotero de Joaquín Menteguiaga es un ejemplo elocuente de un patrón que se repitió, con variantes, entre buena parte de los comerciantes españoles que se afincaron en 9 de Julio hacia fines del siglo XIX.
Muchos de ellos iniciaron su camino como simples dependientes de comercio, empleados en almacenes de ramos generales ajenos. Con el tiempo, y merced al ahorro y al conocimiento del oficio, lograron convertirse en propietarios de sus propios establecimientos. Una vez consolidada una posición económica sólida, reinvirtieron sus ganancias en la adquisición de campos, transformándose en estancieros.
Este itinerario ascendente, de dependiente a comerciante y de comerciante a propietario rural, constituye una de las vías más características de movilidad social. En la biografía de Joaquín Menteguiaga puede reconocerse, con notable nitidez, cada una de sus etapas.
Su paso por el comercio local, su participación activa en la vida institucional de la colectividad y su posterior consolidación como propietario de las estancias “La Edelmira” y “Santa Ana” configuran la expresión particular de un proceso colectivo. Este contexto involucró a numerosas familias de origen español, establecidas en 9 de Julio, y contribuyó decisivamente a modelar la fisonomía económica y social de la comunidad.
La trayectoria de los Menteguiaga recuerda que detrás de muchos apellidos que aún forman parte de la vida nuevejuliense existe una historia de trabajo, integración y construcción comunitaria que merece ser conocida y preservada


