
El jueves 16 de julio en el Concejo Deliberante hicieron uso del espacio de la Banca Ciudadana desde la Comunidad de Familias y Cooperadora de la Escuela de Educación Especial N° 501 de 9 de Julio. Presentaron un proyecto solicitando un nuevo edificio que se adapte a las necesidades actuales.
Proponen el desafío técnico de proyectar este nuevo edificio para la Escuela 501 como la primera escuela modelo de diseño inclusivo en el distrito. Los encargados de exponer fueron Yanina Guilarducci y Diego Pitattore, dando lectura a un informe elaborado previamente que decía lo siguiente:
«Intendente Municipal, Honorable Concejo Deliberante, Consejo Escolar y Jefatura
Distrital.
Buenas tardes
Me dirijo a ustedes en representación del grupo de familias y de miembros de la cooperadora de la Escuela de Educación Especial N° 501 de 9 de Julio. Muchos de los que hoy conformamos este espacio, además de nuestra condición de padres, trabajamos activamente en la cooperadora. Esta labor nos permite observar a diario el estado real del establecimiento y canalizar nuestro esfuerzo en su sostenimiento. Como familias, asumimos el rol de visibilizar las dificultades cotidianas que atraviesan nuestros hijos; sin embargo, las determinaciones técnicas, la gestión de soluciones estructurales y la provisión de infraestructura constituyen una competencia exclusiva de las autoridades institucionales aquí convocadas.
El motivo central de esta presentación es fundamentar de manera clara y objetiva la necesidad impostergable de un edificio nuevo para la Escuela 501. El establecimiento actual posee más de 60 años de antigüedad. Su diseño responde a un paradigma del siglo pasado, cuyas características distan por completo de los criterios modernos de accesibilidad universal, seguridad y adaptabilidad pedagógica. Las refacciones parciales ejecutadas a lo largo del tiempo representan intervenciones paliativas que ya no resultan suficientes para sostener una estructura materialmente obsoleta.
A continuación, enumeramos y ordenamos los aspectos críticos que configuran la realidad de la institución:
1. Limitaciones en la infraestructura y superposición de espacios: Si bien la refacción del área del comedor concluyó en el mes de junio, la problemática de fondo persiste debido a la falta de dependencias diferenciadas. La institución depende por completo de un único Salón de Usos Múltiples (SUM), cuya capacidad resulta muy reducida para el desarrollo de la totalidad de sus
actividades esenciales. En este mismo espacio físico, cursan las clases de educación física, asisten a las lecciones de música, celebran los actos institucionales y hasta hace unas semanas desayunaban y almorzaban. Sumado a lo expuesto, este SUM cumple las veces de recepción, ya que se encuentra en la entrada principal del colegio. Esta superposición de dinámicas dificulta la organización del entorno escolar.
2. Barreras arquitectónicas internas: Talleres fundamentales para la inserción laboral y el desarrollo formativo de los estudiantes, tales como carpintería y huerta, se encuentran ubicados en una planta alta cuyo único medio de acceso es una escalera caracol. Esta configuración física impide de forma absoluta la participación de aquellos alumnos que presentan movilidad reducida, generando una situación de exclusión dentro del propio predio escolar.
Se dictan clases en aulas de dimensiones críticas, lo que impide la libre circulación y compromete el bienestar de alumnos que requieren dispositivos de movilidad. Por otro lado, el establecimiento no cuenta con sanitarios adaptados para garantizar las diferentes necesidades.
3. Inexistencia de áreas recreativas seguras y propias: La escuela no cuenta con un patio o espacio al aire libre de uso exclusivo.
4. Desarraigo por fragmentación del nivel secundario: Los estudiantes que cursan la educación secundaria deben trasladarse a un edificio alternativo situado a gran distancia, donde hacen uso de un salón prestado. Dicho espacio no reúne los requisitos universales de accesibilidad, estando acondicionado para recibir únicamente a ciertos alumnos según su grado de discapacidad, lo que desampara al resto de los jóvenes.
5. Vulnerabilidad en la continuidad de talleres externos: Las actividades correspondientes a la plazoleta y las prácticas del taller de huerta se desarrollan en un predio cedido por la institución CEPRIL. El contrato de cesión
correspondiente se encuentra próximo a expirar, lo que compromete de forma inminente la continuidad de estos pilares pedagógicos.
6. Afectación del derecho al transporte: El servicio de transporte oficial provisto por la institución sufre desperfectos mecánicos recurrentes. Las interrupciones prolongadas del servicio dejan a las familias sin medios adecuados para el traslado diario, lo que deriva de manera directa en ausentismo forzado y pérdida de días de escolaridad.
Deseamos ratificar que las situaciones detalladas configuran solo algunas de las falencias edilicias que presenta la institución, omitimos su enumeración pormenorizada
en honor a la brevedad de esta presentación.
La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad goza de jerarquía constitucional en nuestro país. Si bien los marcos legales consagran la
inclusión como un derecho universal, la aplicación efectiva en el territorio evidencia falencias sustanciales ante la falta de infraestructura adecuada, recursos materiales, capacitación del personal y provisión de maestros de apoyo. Bajo estas condiciones, los establecimientos de nivel se ven forzados a implementar procesos de integración parciales, donde se aguarda que el estudiante se adapte a un entorno que no posee las herramientas para contenerlo, en lugar de que el sistema se adapte a la singularidad del niño. Recibimos con gran agrado que los espacios educativos abran sus puertas a la integración, pero observamos con preocupación que, una vez confirmada la matrícula, las instituciones carecen de las directrices y los soportes técnicos necesarios para saber cómo proceder de forma adecuada.
Frente a este escenario, la disyuntiva no radica en optar de manera lineal entre la escuela especial o la escuela común. No estamos planteando caminos excluyentes, sino el
derecho a la coexistencia y al fortalecimiento mancomunado de ambos entornos. La experiencia demuestra que no todas las infancias y juventudes se encuentran en condiciones de habitar de forma directa una escuela de nivel; por consiguiente, la Escuela 501 resulta y continuará siendo una pieza indispensable como el corazón de este entramado educativo.
Para que la institución cumpla cabalmente con su propósito integrador y supere las limitaciones históricas de la infraestructura, se requiere un cambio profundo en el diseño edilicio. En ese sentido, proponemos el desafío técnico de proyectar este nuevo edificio para la Escuela 501 como la primera escuela modelo de diseño inclusivo en el distrito. Esto implica una obra concebida desde sus cimientos bajo criterios de accesibilidad universal, dotada de aulas heterogéneas, espacios específicos de regulación sensorial, áreas diferenciadas y la infraestructura técnica indispensable para que los docentes y demás profesionales desempeñen sus tareas con dignidad pedagógica.
Esta planificación no puede responder a una perspectiva de corto alcance. El nuevo edificio debe ser dimensionado no solo para resolver la matrícula presente, sino para albergar a las futuras generaciones de alumnos. Debe contemplar el dinamismo propio de las discapacidades y los desafíos del desarrollo, los cuales mutan y requieren abordajes cada vez más específicos.
Somos conscientes de que las autoridades mencionadas en este texto tienen la responsabilidad de articular los mecanismos para el progreso de la obra; sin embargo, la realidad objetiva indica que el proyecto definitivo ni siquiera está formalmente en marcha. Es doloroso ver crecer a nuestros hijos en un entorno sin espacios adaptados, por lo que solicitamos un compromiso institucional e integral que supere las declaraciones de interés o las expresiones de empatía, que, si bien valoramos, no resuelven las deficiencias materiales del día a día.
No orientamos esta presentación hacia un revisionismo de las gestiones pasadas, sino hacia una planificación constructiva de ahora en adelante. Solicitamos a este recinto que se integre al proyecto, que efectúe un seguimiento técnico continuo y que abandone las fórmulas temporales abstractas.
Finalmente, queremos dejar asentado que mientras se gestiona y ejecuta la solución definitiva, es una obligación ineludible mantener el edificio actual en condiciones óptimas de habitabilidad, invirtiendo los recursos necesarios para asegurar la dignidad de la comunidad educativa hasta que la nueva estructura se encuentre plenamente operativa.
La educación es un derecho garantizado por nuestra Constitución, no una variable sujeta a coyunturas económicas ni a dinámicas electorales.
Corresponde a las autoridades aquí reunidas determinar si actuarán como los administradores que impulsen una infraestructura que constituya un hito de diseño y equidad en el distrito, o si permitirán el curso del tiempo en detrimento del desarrollo de las infancias y adolescencias que aguardan las condiciones mínimas para su formación educativa.
A la espera de una respuesta formal que incluya precisiones técnicas y cronológicas
Comunidad de Familias y Cooperadora de la Escuela de Educación Especial N°501 de 9 de Julio



