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viernes, julio 10, 2026

Bomberos Voluntarios de 9 de Julio. 80 años del nacimiento de una vocación

Hoy, 10 de julio, se cumplen ochenta años de la fundación de la Asociación de Bomberos Voluntarios de 9 de Julio, una de las instituciones de bien público más  entrañablemente arraigadas en la vida comunitaria de nuestra ciudad. Recorrer sus orígenes no constituye un mero ejercicio conmemorativo, sino una oportunidad para comprender de qué manera la solidaridad vecinal, ante una emergencia concreta, puede decantar en una obra institucional destinada a perdurar generaciones. La historia de los Bomberos Voluntarios de 9 de Julio es, en este sentido, la historia de un puñado de vecinos que, frente a la ausencia de un cuerpo especializado para combatir el fuego, decidieron crearlo con sus propias manos.
EL INCENDIO QUE UNIÓ A UN BARRIO
El episodio fundacional se remonta a un incendio ocurrido en la vivienda de la familia Lagomarsino, ubicada en la avenida Vedia, entre las calles Avellaneda y Sarmiento. Las fuentes periodísticas de la época y los testimonios recogidos con posterioridad sitúan mayoritariamente ese siniestro en 1945, aunque conviene señalar, con el rigor que exige toda reconstrucción histórica, que un testimonio posterior lo ubica a mediados de 1946, ya muy próximo a la fecha fundacional. Más allá de esta divergencia cronológica entre las fuentes disponibles, todas coinciden en lo sustancial: se trató de un episodio que conmovió a una barriada populosa y solidaria, cuyos habitantes acudieron al lugar provistos de baldes, sin más recursos que su propia voluntad de ayuda, para intentar sofocar las llamas.
Fue precisamente la evidencia de esa carencia, la inexistencia de un destacamento capacitado para enfrentar emergencias de esa naturaleza, la que sembró, entre los vecinos allí congregados, la idea de crear un cuerpo de bomberos voluntarios. Entre quienes acudieron aquella jornada se contaban David Perelli y Serafín Spina, dos figuras que habrían de convertirse en los principales artífices de la institución.
David Perelli.
Serafin Spina
DAVID PERELLI Y LA IDEA FUNDACIONAL
David Perelli había nacido en Buenos Aires el 11 de febrero de 1885, en el seno de una familia de inmigrantes italianos, junto a su hermano mayor, Constante. En 1902 su familia se radicó en la zona rural del Partido de 9 de Julio, y en 1909, tras contraer matrimonio, Perelli se afincó definitivamente en la ciudad, donde ejerció el oficio de zapatero, instalando un taller de reparación de calzado en su vivienda de la entonces avenida Río Bermejo (hoy Antonio Aita), entre Río Negro (actual Cardenal Pironio) y Adolfo Alsina.
Hombre de notable instrucción autodidacta, forjada en el hábito de la lectura y en una biblioteca personal que él mismo había reunido con esmero, Perelli fue también un militante temprano del Partido Socialista, adherido al Centro Socialista local, en cuyas listas de candidatos figuró en distintas ocasiones. Su vínculo con el socialismo bonaerense trascendió lo local, conservaba correspondencia personal con el doctor Alfredo Palacios y con otros dirigentes de esa fuerza política. Su compromiso con las instituciones de bien público no se limitó a los Bomberos Voluntarios: colaboró también en la construcción de la Plaza Italia.
El día del incendio en la vivienda de los Lagomarsino, Perelli se encontraba en la casa de una de sus hijas, en las inmediaciones del lugar y fue alertado por una de sus nietas. De inmediato tomó dos baldes con agua y corrió a colaborar con los demás vecinos. De ese gesto espontáneo surgiría, según coinciden las fuentes, el principal impulso para la creación del cuerpo de bomberos: Perelli fue quien, con mayor dinamismo, contagió a sus vecinos el entusiasmo necesario para concretar la idea.
Primeros bomberos, en el cuartel de la avenida General Vedia entre La Rioja y Cavallari.
SERAFÍN SPINA Y LOS PRIMEROS DIRIGENTES
Serafín Spina, por su parte, había nacido en Buenos Aires en la mañana del 9 de marzo de 1897, hijo de Severo Spina y Carolina Demarco. Radicado en 9 de Julio hacia 1904, siendo apenas un niño, se empleó desde temprana edad en un comercio, para luego pasar como aprendiz a un taller mecánico. Ese oficio sería la base de su posterior trayectoria como industrial carrocero, actividad en la que alcanzaría notable prestigio local. El día del incendio, Spina tenía su propio taller a pocas cuadras del lugar del siniestro, circunstancia que lo llevó a acudir de inmediato en auxilio de los vecinos.
Concluida aquella jornada, los vecinos reunidos resolvieron avanzar en la creación del cuartel. Según las fuentes disponibles, la iniciativa fundacional correspondió a David Perelli, Manuel Couteau, José García, Raúl Urteneche, Enrique Ortelli, José Lagomarsino y Serafín Spina.
LA COMISIÓN PROVISORIA DEL 10 DE JULIO DE 1946
El 10 de julio de 1946 se constituyó la primera comisión directiva provisoria de la Asociación de Bomberos Voluntarios de 9 de Julio, fecha que la institución reconoce como su fundacional. Serafín Spina fue designado presidente de esa comisión inicial. David Perelli, por su parte, ocupó el cargo de vocal, aunque su influencia excedió con creces esa función formal: fue él quien propuso los nombres que integrarían la comisión definitiva. Entre los primeros presidentes de la naciente entidad se cuentan también, según las fuentes, Spina y Carlos Tacchi, a quienes cupo la responsabilidad de las primeras tareas organizativas: la obtención de la personería jurídica, otorgada finalmente el 17 de noviembre de 1948, y las gestiones administrativas iniciales, en las que Perelli colaboró estrechamente junto al secretario rentado de la institución.
DE LA IMPROVISACIÓN AL PRIMER CUARTEL
Entre la fundación formal y el establecimiento de una sede propia mediaron casi dos años de gestiones. El 22 de agosto de 1947, el comisionado municipal Germán Camou donó a la flamante institución un tanque cisterna y un chasis Chevrolet modelo 1928, que se convertirían en una de las primeras unidades operativas con que contó el cuerpo de bomberos. Finalmente, el 17 de mayo de 1948, el cuartel y las dependencias de la Asociación quedaron instalados por primera vez en un local de la avenida Vedia, entre las calles La Rioja y San Luis (la actual Cavallari), y David Perelli fue designado primer cuartelero de la institución.
Meses más tarde, el 17 de noviembre de ese mismo año, la Asociación obtuvo su personería jurídica, culminando así el proceso de institucionalización iniciado dos años antes.
De este modo, en apenas tres años, una emergencia doméstica y la respuesta solidaria de un grupo de vecinos habían decantado en una institución formalmente constituida, con personería jurídica, sede propia y su primer equipamiento. Esa secuencia, del incendio a la comisión provisoria, de la comisión provisoria al primer cuartel y a la personería jurídica, constituye el núcleo fundacional que la comunidad de 9 de Julio conmemora en este octogésimo aniversario.
 
Oreste Boggero, uno de los primeros jefes de Bomberos Voluntarios de 9 de Julio.
Los jefes Del Castillo y Loia, quienes forjaron la historia del Cuartel.
Néstor Marquez, jefe del Cuartel por varios lustros. Marcó una gran trayectoria.

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