
El 8 de abril de 2008 fallecía quien fue, por la extensión y profundidad de su gestión, el intendente más representativo de la historia de 9 de Julio. Sindicalista, legislador nacional, convencional constituyente y hombre de instituciones, Blanco dejó una huella que el tiempo no ha borrado.
Jesús Abel Blanco nació el 20 de agosto de 1926 en una vieja casona de la esquina de Tucumán y Santiago del Estero, en el seno de una familia de inmigrantes españoles: su padre, Tito Blanco, era oriundo de Oviedo, en Asturias; su madre, Manuela Nieto, de Andavías, en Zamora. Fue precisamente ella quien le enseñó las primeras letras, cuando el niño apenas contaba cuatro años, deletreando las grafías impresas en una lata de bizcochos “Canale”. A los seis años ya leía con soltura. En 1935 ingresó a la Escuela N.° 4, directamente en segundo grado.
La necesidad lo llevó pronto al mundo del trabajo: tareas rurales, lavacopas en el Hotel Central desde los trece años, auxiliar de escribanía en el estudio jurídico De la Plaza, operador en la Unión Telefónica. Sin embargo, la voluntad de formarse nunca cedió. Rindió en forma libre sesenta y tres materias y obtuvo en 1968 el título de Perito Mercantil en la Escuela Nacional de Comercio. Un año después se inscribió en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, estudios que debió interrumpir en 1973 al ser electo intendente.
EL SINDICALISTA Y EL POLÍTICO
Su trayectoria sindical fue de alcance nacional e internacional. Incorporado definitivamente a la Cooperativa Eléctrica y de Servicios en 1951, llegó a ocupar la subsecretaría general de la Federación Argentina de Luz y Fuerza (FATLYF) en 1968 y la presidencia de la comisión provisoria de la Central Interamericana de Trabajadores de Luz y Fuerza (CITLYF) en 1969. Representó a los trabajadores argentinos en congresos celebrados en Santo Domingo y en Cuernavaca, y enseñó Historia del Movimiento Obrero Argentino en los institutos de capacitación sindical de FATLYF.
En el plano político, su filiación justicialista fue temprana y constante. Elegido intendente el 18 de marzo de 1962, el derrocamiento del presidente Frondizi anuló los comicios e impidió su asunción. Obstaculizado también en 1963 por la proscripción del peronismo, y visto su mandato de concejal truncado en 1966 por el golpe de Onganía, Blanco llegó finalmente a la intendencia en 1973. También ese mandato sería interrumpido, el 24 de marzo de 1976, por el golpe militar.
LAS GESTIONES QUE TRANSFORMARON LA CIUDAD
Desde 1991, el voto popular le devolvió la conducción del municipio. Vinieron dos reelecciones (1995-1999 y 1999-2003), consolidándolo como el intendente que más años ejerció esa función en 9 de Julio. Bajo su impulso se construyó la terminal de ómnibus, se extendió la red de desagües pluviales, se amplió la pavimentación y la iluminación, se ejecutaron planes de vivienda y forestación, y se mejoró la infraestructura hospitalaria. En educación, logró la instalación de carreras terciarias y universitarias que aún hoy benefician a la región.
En el Congreso Nacional, donde fue diputado entre 1985 y 1989, presentó 111 proyectos propios y compartidos, integró las comisiones de Energía, Presupuesto y Hacienda, y ejerció la vicepresidencia de la comisión de Comunicaciones. En 1994 fue convencional constituyente. Retornó a la Cámara entre 2001 y 2005, con igual dedicación y laboriosidad.
LA PUERTA SIEMPRE ABIERTA
En octubre de 2007, pasados los ochenta años, volvió a postularse para la intendencia. Hasta sus últimos días recibía desde su hogar a cuantos llamaban a su puerta, sin importar la hora ni la condición del visitante.
A dieciocho años de su partida, 9 de Julio lo recuerda como parte indisoluble de su historia: un hombre que llegó a la política desde la humildad de un hogar de inmigrantes y la dejó convertida en obras, en instituciones y en el recuerdo imborrable de quienes lo conocieron.


