* Hija de 9 de Julio, cursó sus estudios en la Universidad de La Plata donde se graduó como Doctora en Química y Mineralogía.
* Fue profesora de inglés y traductora, como así también profesora de cocina.
* Su esposo, un prestigioso médico otorrinolaringólogo, fue uno de los primeros en ejercer su profesión en 9 de Julio.
La historia de las mujeres que, en la primera mitad del siglo XX, eligieron el camino del conocimiento científico en la Argentina constituye un capítulo todavía escasamente explorado de la memoria cultural del país. Emma Benedetti pertenece a ese grupo selecto de pioneras que, nacidas en el interior de la provincia de Buenos Aires, supieron trascender los límites que su tiempo y su geografía les imponían para alcanzar una formación universitaria rigurosa, ejercer con distinción diversas profesiones intelectuales y contribuir a la vida pública de su comunidad. Su trayectoria, que se extiende a lo largo de casi siete décadas del siglo pasado, refleja con elocuencia las tensiones y posibilidades que definieron a las mujeres ilustradas de su generación.
Emma Benedetti nació en 9 de Julio el 4 de diciembre de 1903. De sus padres, inmigrantes italianos, recibió la influencia de dos personalidades distintas, la riqueza de dos dimensiones humanas. Su padre fue un comerciante emprendedor que, hacia finales del siglo XIX fundó una armería y cuchillería que aún existe, y con la cual trazó una dilatada trayectoria comercial casi sin precedentes.
Su madre, artista plástica, nacida en Brescia, se había formado en el arte del bordado en relieve en oro y seda. Además, había estudiado pintura y, ya casada con Alejandro Benedetti, había arribado al país con apenas dieciocho años. En La Plata fue profesora de bordados y, poco menos de un lustro más tarde, se radicó en esta ciudad, Como pintora, su madre, legó obras que fueron expuestas en galerías de arte, en la ciudad de Buenos Aires, recibiendo el beneplácito y los elogios del público.

FORMACIÓN ACADÉMICA
Emma Benedetti realizó estudios superiores en la Universidad Nacional de La Plata, una de las instituciones académicas más modernas y progresistas de la Argentina de las primeras décadas del siglo XX. Allí obtuvo el título de Doctora en Química y Mineralogía, una distinción científica de elevado rango que, en aquella época, resultaba particularmente notable para una mujer proveniente del interior provincial.
La elección de las ciencias exactas y naturales como campo de especialización revela una vocación intelectual que desafiaba los roles de género convencionalmente asignados a las mujeres de su generación, para quienes las letras o la enseñanza primaria constituían los horizontes más frecuentes. La formación en química y mineralogía exigía, por el contrario, rigor metodológico, capacidad analítica y una relación sostenida con el laboratorio y la investigación empírica. Junto a esta formación científica, Benedetti cultivó también el dominio del idioma inglés, hasta convertirse en profesora y traductora de esa lengua, lo que atestigua la amplitud de sus intereses intelectuales y su disposición a moverse con soltura en distintos registros del saber.
Al conocerse en 9 de Julio la noticia de su doctorado, el periódico “El Gráfico”, en un suplemento especial publicado el 3 de enero de 1930, reprodujo un retrato suyo, comentado que “en los últimos exámenes de la Facultad de Química y Farmacia, llevado a cabo a mediados del mes ppdo., terminó los estudios de su carrera graduándose de Doctora en Química”.
“La tesis –añade la crónica periodística- deberá presentarla en los primeros meses del corriente año. La señorita Emma Benedetti ha conquistado su título en el menor espacio de tiempo fijado para esos estudios, merced a sus dotes de inteligencia y a la consagración fervorosa de que en todo momento se ha sentido animada. Ello constituye un verdadero timbre de honor para la gentil y estudiosa joven y a lo que a su vez representa para sus queridos padres un legítimo motivo de regocijo y orgullo”.
SU FAMILIA
Emma mantuvo lazos afectivos con su familia en 9 de Julio, si bien algunos de sus hermanos residieron fuera de ella. Entre sus hermanos, se encontraban Amelia, casada con José M. Insúa; Raúl, con Jacinta Fage; Enrique, con Elvira Slusarenco; Edmundo (médico oftalmólogo), con Elsa Saez; Francisco, con María Pilar Ormaechea; Clelia, con Abel Grego y Héctor, casado con María Teresa Cortese.
El 5 de mayo de 1934 Emma Benedetti contrajo matrimonio con el doctor Manuel Seco, médico especialista en otorrinolaringología, en la ciudad de La Plata.
Su esposo fue una figura reconocida en el ámbito de su profesión: fue profesor otorrinolaringología la Universidad de La Plata, jefe del servicio de otorrinolaringología del Hospital San Juan de Dios de La Plata y luego director del mismo; también fue subsecretario del Ministerio de Salud Pública de la Provincia de Buenos Aires, presidente de FEMEBA entre 1945 y 1951 y uno de los forjadores del Colegio Médico de la Provincia de Buenos Aires. El doctor Seco viajó a nuestra ciudad mensualmente a ejercer su especialidad, durante muchos años, en el Sanatorio 9 de Julio
De este matrimonio nació el doctor Osvaldo Raúl Seco, quien siguió la vocación médica de su padre y se especializó en pediatría. La continuidad de la tradición científica y sanitaria en la generación siguiente habla, con elocuencia, del clima intelectual que debió de prevalecer en el hogar de los Seco-Benedetti.
TRAYECTORIA PROFESIONAL
A lo largo de su vida adulta, Emma Benedetti ejerció simultáneamente varias actividades profesionales. Su labor como profesora de inglés y traductora la vinculó con el mundo de la educación. Se desempeño como Secretaria del Consejo Escolar de La Plata en el año 1963, función administrativa y de gestión educativa que la colocó en una posición de responsabilidad institucional relevante. Este cargo, ejercido cuando Benedetti contaba con cincuenta y nueve años de edad, evidencia que su compromiso con la esfera pública no declinó con el paso del tiempo, sino que se mantuvo activo en las décadas centrales de su vida.
PALABRAS FINALES
Emma Benedetti falleció el 23 de septiembre de 1973 en la ciudad de La Plata.
La vida de Emma Benedetti condensa, en buena medida, algunas de las transformaciones más significativas que experimentó la mujer argentina a lo largo del siglo XX. Hija de una familia provinciana con inquietudes culturales, formada en una universidad pública de excelencia, casada con un médico y madre de otro, secretaria de un organismo educativo y traductora de una lengua extranjera, Benedetti encarna el perfil de aquella generación de mujeres ilustradas que encontraron en el conocimiento los instrumentos de su realización personal.


