1 junio 2020

El Capitán Martínez … y un monumento olvidado

 

Historia y curiosidades
Por Héctor José Iaconis.

En el año 2000, hace ya veinte años, el Centro de Investigaciones Territoriales y Ambientales Bonaerenses (C.I.T.A.B.) editó un CD con información sobre el Partido de 9 de Julio. En la abundante cartografía que ofrecía ese material, hoy disponible en la web, se encuentra ubicado un mapa con los monumentos y lugares turísticos de la ciudad. Allí figura, para curiosidad de muchos, un Monumento Histórico, prácticamente desconocido por la mayoría de las personas: el sepulcro del capitán Mariano Martínez, ubicado en el cementerio de 9 de Julio.
Más propiamente se trata de un «Sepulcro Histórico», declarado como tal por ordenanza N°3660, sancionada por el Concejo Deliberante el 9 de octubre de 1998. Los fundamentos de la aludida ordenanza son tan escuetos como susceptibles a la polémica; pues, al parecer, el único merecimiento que Martínez tendría para que su sepulcro sea «histórico», son «los servicios prestados en la línea de Frontera del Oeste, durante 15 años».
Ciertamente, Mariano Martínez no fue un militar que se destacara en las armas; puede decirse que en nuestra comunidad hubo un protagonismo más bien en el ámbito civil. Había llegado con las primeras fuerzas militares fundadoras de la hoy ciudad de 9 de Julio y se estableció definitivamente en esta, formando aquí un hogar.
Puede decirse que fue uno de los pocos militares, que conformaron el contingente fundacional, que se radicó en el pueblo hasta su muerte. La circunstancia de que no haya participado de la Guerra de la Triple Alianza, en virtud de hallarse en esos años de retiro, le permitió correr una suerte distinta a la de otros soldados fundadores que también tenían el anhelo de establecerse definitivamente en estas tierras, pero perdieron la vida en aquella contienda.
Nacido en San Antonio de Areco en 1827, existen pocas referencias acerca de los lugares o vivencias vinculados con su infancia. Se sabe que sus padres fueron Juan y Petrona Martínez.

CARRERA DE ARMAS
Debió incorporarse al Ejército en plena juventud, tal vez poco antes de la Batalla de Caseros, que puso fin al régimen de Juan Manuel de Rosas, o poco después de aquella. En 1852 reportaba en las filas del Ejército de la Confederación como Teniente Primero.
Cuatro años más tarde se lo envió al servicio en la Frontera y se lo destacó en diferentes guarniciones. El 17 de junio de 1858 se le otorgó el grado de Capitán de Caballería de Línea.
Por esos años le correspondió prestar servicio en los regimientos y batallones de los jefes Baldomero Sotelo, Salvador Maldonado, Guillermo Klein, Benito Meana y Julio de Vedia.
Martínez conoció de cerca la vida en la frontera, las penurias y malestares que funcionaba una realidad terrible. La injusta lucha contra el aborigen, trajo también no pocos males a los pobres milicos que terminaban en los fortines obligados por diferentes circunstancias.
Para formarse una idea de aquellos escenarios recurrentes, basta recordar las palabras de un expedicionario con el coronel Ramayón: «la vida que se hacía en los fortines, no frecuentados por nadie, y en medio de ese desamparo y silencio que lo perpetuaban, era augusta y solemne; demandaba suma paciencia, admirable energía y demasiada admiración, porque realmente era enervadora, tenemos, intolerable, atroz, horrible».
«Qué sacrificio -añade- tener que vivir años y años de esa manera, en tan densa oscuridad y en tan lejanos parajes eran hombres condenados por las penalidades de la lucha a permanecer encerrados».
Diana Lenton, antropóloga social, docente e investigadora de la UBA. quien se especializó en antropología histórica y política, afirma que «la campaña al desierto se hizo con el pretexto de proteger los ‘pioneros en las fronteras’, pero ellos no entraron en el reparto».
«No se consideró a los sufridos antiguos pobladores fronterizos ni a los indígenas que quedaban, lo que se hizo fue crear un espacio vacío para grandes propietarios, estancieros bonaerenses o capitales ingleses», sostiene Lenton.

PROTAGONISMO EN
9 DE JULIO
El capitán Mariano Martínez integró la población de 9 de Julio apenas fundado. En la medida en que la comandancia militar fue tomando la forma de un pueblo y la vida política y social cobró forma, se vinculó a la sociedad de entonces y ocupó cargos civiles en el contexto político lugareño.
Participó de las elecciones de 1866 que dieron origen a las primeras autoridades civiles del Partido.
En 1869, afectado por una grave enfermedad, resolvió solicitar la baja de la Plana Mayor Activa del Ejército. A partir de entonces, radicado en el pueblo, inició su participación política.
En algunas ocasiones se desempeñó como alcalde del Cuartel Primero y, en enero de 1893, fue designado juez de paz sustituto del Partido, cesando en sus funciones en septiembre del mismo año luego de la Intervención Nacional decretada con motivo de la Revolución Radical.
Mariano Martínez mantuvo una permanente lealtad hacia la figura de don Nicolás Liberato Robbio, caudillo del autonomismo a nivel local y figura eclipsante en la política nuevejuliense de esos años. En cada una de las agrupaciones políticas, a veces con diferentes denominaciones, que lo tuvieron como referente a Robbio lo contaron en sus filas a Martínez.

DE NUEVO EN EL EJERCITO
El 17 de junio de 1886 Mariano Martínez solicitó la reincorporación al Ejército. Al parecer, según consta en la nota que dirigió al jefe de Estado Mayor del Ejército, Joaquín Viejobueno, ya se encontraba repuesto de la dolencia que había motivado su alejamiento de la fuerza.
El 3 de agosto del mismo año, por medio de una resolución firmado por el presidente Roca, fue reincorporado con el grado de Capitán.

SU MUERTE
El capitán Mariano Martínez falleció en la ciudad de Buenos Aires , en el Hospital Militar, a las 18:40 horas del 6 de mayo de 1895. Allí fue derivado cuando ya estaba avanzado el estado de la grave enfermedad que le venía afectando desde hacía varios años.
Los cuidados del Dr. Isidro Lobo, médico en aquel establecimiento, no resultaron suficientes para mitigar el mal que había tomado características irreversibles.
Poco después sus restos fueron trasladados a esta ciudad y sepultados en el antiguo sector del cementerio, en la calle principal del primitivo acceso, frente al osario (sección I, fosa Nº 184).

ENTRE LOS FRAGMENTOS DE
UNA HISTORIA ROTA
La declaración de «Sepulcro Histórico», a la tumba del capitán Mariano Martínez tiene, en sí misma, una imprecisión técnica, de la cual debido a lo extenso que demandaría su explicación, no es dable analizarlo en ésta no. Lo cierto es que, en 1998, los concejales que aprobaron esa ordenanza no la advirtieron.
Ahora bien, la historia de la declaración de este monumento histórico como tal tiene un antecedente que se remonta a 1994. En diciembre de ese año, quien firma esta nota, adolescente de 17 años, que hacía sus primeras armas en la investigación de la historia local, presentó ante el Concejo Deliberante de 9 de Julio un proyecto en el que se solicitaba la declaración de Monumento Histórico al sepulcro del capitán Martínez y, al mismo tiempo, la erección de un monumento en homenaje a los aborígenes que poblaron estas tierras. A la sazón, aún no existía ninguno de esas características en la ciudad.
El abultado dossier, un legajo lleno de reproducciones de documentos originales, antecedentes y textos que sustentaban el fundamento para ese pedido, ingresó en el Concejo y durmió olvidado durante más de un año. Algunas reuniones mantenidas con el autor del proyecto pusieron a la luz que los ediles que en ese momento ocupaban la Comisión de Cultura poco encajaban en ese rol. Desde luego, encontraban no pocos escollos, ciertamente ninguno de ellos fundado con solidez y erudición, para declarar monumento histórico al sepulcro de Martínez. Sus apreciaciones eran dadas siempre en forma verbal y con terminología soez, poco apropiada para debatir cuestiones históricas en un plano de ideas.
Aquí se reveló la controversia que existía entre dos historiadores que, separados por una diferencia genera-cional, perseguían el mismo fin de difundir la historia local, pero con perspectivas diferentes.
La situación pareció cambiar en 1998 cuando, uno de los funcionarios municipales que había cuestionado el proyecto, lo presentó con autoría propia (y valiéndose de la documentación que se había logrado reunir en 1994). El Concejo lo aprobó sin más trámite, aunque con un espíritu completamente distinto al que se había formulado originalmente.
Sin duda lo más sorprendente de todo es que, a la hora de aprobar esa ordenanza, como así también otra (la Nº 3614 de 1998) que declara «monumento histórico la bóveda donde descansan los restos del Expedicionario al Desierto, Coronel Dn. Santos Plaza», no se haya suscitado debate en el recinto de sesiones, siendo aprobadas en una instancia meramente administrativa.
¡Qué importante hubiera sido en esos días de 1998 reflexionar acerca de la historia escrita y la revisión de la historia de la conquista del “desierto”; analizando sus actores y observando las críticas más profundas que se le hacen retrospectivamente a la campaña del “desierto”!.
Hace 25 años atrás los estudios de la historia de 9 de Julio no tenían el impulso que más tarde cobraron, con la promoción realizada desde Diario EL 9 DE JULIO (no solamente a través de sus páginas sino con la organización de los cursos de historia local, a partir del año 2001) y con la fundación de la Junta de Estudios Históricos.
El proyecto original de 1994, que fue completado con anexos documentales en 1995 y 1996, y que terminó durmiendo en los archivos del Concejo Deliberante, en líneas generales, apuntaba a generar un espacio de reflexión sobre la historia local y sobre los antagonismos que en ella se presentan.

PALABRAS FINALES
La historia de 9 de Julio está hecha, sin dudas, de luces y de sombras. Los personajes que la conforman no pueden ser caracterizados de manera absoluta; y no siempre es fácil interpretar su protagonismo cuando, de los hechos, nos separa más de un siglo.
Es indiscutible que el capitán Mariano Martínez protagonizó la dramática campaña al desierto; pero también, formó parte de la sociedad nuevejuliense realizando su aporte en los primeros años de la gestación del pueblo. Poco sabemos de él, de sus pensamientos, de sus ideas y de sus sueños; no tenemos certeza acerca de su personalidad y de cómo la misma se fue forjando a la luz de las complejas experiencias vitales por las que debió transitar.
En el cementerio de esta ciudad descansan sus restos, en un sepulcro que sigue invitando a pensar nuestra historia.

Fuentes:
– Archivo del Estado Mayor del Ejército, Legajo Personal Nº 7728.
– Archivo General del Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas de la Ciudad de Buenos Aires, Libro de Defunciones de la Sexta Sección, 1895, folio 191.
– Archivo General de la Nación. Censo Nacional de Población de 1869. Cédulas censales correspondientes a 9 de Julio.
– Diario EL 9 DE JULIO, 20 y 21 de diciembre de 1994, 6 de abril de 1995, 23 de junio de 1995 y 28 de setiembre de 1998.
– Documentación sobre la gestión para la declaración del Sepulcro del Capitán Mariano Martínez como Monumento Histórico y erección del Monumento al Aborigen. Iniciada en el H.C.D. el 19 de diciembre de 1994.
– Vita, B. N., «Crónica Vecinal del Nueve de Julio. 1863-1870», La Plata, 1938.
– Gallo, E. y Cortés Conde, R., «La República conservadora», Buenos Aires, Hyspamérica, 1986.
– Alonso, M., Elisalde, R. y Vázquez, E., «Argentina y el mundo contemporáneo», Buenos Aires, Aique, 1996.

Crucigrama sobre la Historia de 9 de Julio
Respuestas al crucigrama de la semana pasada:
Verticales
1. Apellido del primer encargado del alumbrado público del pueblo (a vela y a kerosene). POLITO
2. Nombre de una de las localidades del Partido de 9 de Julio. DUDIGNAC
3. Nombre de pila del maestro-director de la primera banda de música. TELESFORO
4. Apellido del primer médico que ejerció la profesión en 9 de Julio, retornando más tarde a Bragado. VEGA
8. Profesión del diputado nacional y dirigente político local Manuel Osores Soler. MEDICO
Horizontales
5. Etnia aborigen, primitivos pobladores de estos parajes. TEHUELCHES
6. Apellido del periodista y legidlador que fue director del Diario EL 9 DE JULIO por casi seis décadas. AITA
7. Apellido del fundador de 9 de Julio. VEDIA
9. Objeto histórico que se encuentra en el Salón Blanco de la Municipalidad. PIANO
10. Apellido del primer intendente municipal de 9 de Julio. WEST
11. Escultor. Autor del busto del General Vedia que se encuentra en la Municipalidad de 9 de Julio.
PERLOTTI
12. Artefacto con que, Miguel Vietta, atacó a los mitristas en 1899. CAÑON

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